Conmovedores testimonios en el Vía Crucis en Roma: un niño ucraniano y uno ruso pidieron el fin de la guerra

La ceremonia de este año en el Coliseo romano estuvo destinado a atender a las “voces de paz”

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Un niño ucraniano y uno ruso pidieron por el fin de la guerra en el Vía Crucis en Roma: “Que haya paz en todo el mundo y que todos podamos ser hermanos”
Un niño ucraniano y uno ruso pidieron por el fin de la guerra en el Vía Crucis en Roma: “Que haya paz en todo el mundo y que todos podamos ser hermanos”

El Vía Crucis que se celebró este viernes en el Coliseo romano tuvo como objetivo darle un lugar a las “voces de paz en este mundo en guerra”, en un intento por alcanzar un acuerdo sobre el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

Es por ello que, en la décima meditación del recorrido, un jóven de cada país fue invitado a brindar su testimonio y relatar cómo la invasión a Ucrania afectó sus vidas.

“Son ecos de paz que resurgen en esta ‘tercera guerra mundial fragmentaria’, gritos que provienen de países y territorios hoy desgarrados por la violencia, la injusticia y la pobreza”, comienza el texto de la Santa Sede para el evento, que dio pie, más tarde, a la lectura de dos cartas escritas por los niños.

El Vía Crucis de este año tuvo por objetivo darle un lugar a las “voces de paz en este mundo en guerra" (REUTERS)
El Vía Crucis de este año tuvo por objetivo darle un lugar a las “voces de paz en este mundo en guerra" (REUTERS)

“El año pasado, mi padre y mi madre nos prepararon a mí y a mi hermano más pequeño para llevarnos a Italia, donde nuestra abuela trabaja desde hace más de veinte años. Partimos a Mariupol durante la noche”, contó el ucraniano que agregó que, al llegar a la frontera, los soldados detuvieron a su padre y le negaron el paso ya que “debía permanecer en el país para combatir”.

Los días siguientes, aunque ya lejos de lugar bajo ataque, no fueron mejores para la familia. “Al llegar a Italia yo estaba triste. Sentí que me despojaban de todo, que estaba completamente desnudo. No conocía la lengua y no tenía ningún amigo”, continuó.

Reconoció que a pesar de que su abuela “se esforzaba” por hacerlo sentir mejor y afortunado, la situación fue tan angustiante que la familia entera decidió volver a Ucrania.

Ahora, en la misiva desde su país comentó que “la situación sigue siendo difícil, hay guerra por todos lados y la ciudad está destruida” pero recordó con alegría que “en mi corazón quedó esa certeza que me decía mi abuela cuando lloraba: ‘Ya verás, todo pasará. Y con la ayuda de Dios, la paz volverá’”.

Ante todos los presentes, el niño recordó sus vivencias del inicio de la guerra y cómo esta afectó su vida (REUTERS)
Ante todos los presentes, el niño recordó sus vivencias del inicio de la guerra y cómo esta afectó su vida (REUTERS)

Por su parte, el niño ruso también habló “con sentimiento de culpa” respecto a la guerra lanzada por las autoridades de su país y se remitió a la carta que su familia recibió tiempo atrás, en la que se enteraron de la muerte de su hermano en combate. “Todos nos decían que debíamos estar orgullosos pero en casa había tanto sufrimiento y tristeza”, dijo.

Algo similar ocurrió con su papá y su abuelo: “También se fueron y no sabemos nada”.

“Jesús, por favor, que haya paz en todo el mundo y que todos podamos ser hermanos”, pidió el niño al final de su carta leída en el Coliseo romano.

El joven ruso pidio: “Jesús, por favor, que haya paz en todo el mundo y que todos podamos ser hermanos” (REUTERS)
El joven ruso pidio: “Jesús, por favor, que haya paz en todo el mundo y que todos podamos ser hermanos” (REUTERS)

La acción de este año estuvo en línea con la realizada en 2022 cuando, a poco de haber estallado la guerra, se convocó a una mujer ucraniana y a una rusa a que llevaran juntas la cruz en una de las estaciones.

El Vía Crucis cuenta con 14 estaciones que componen el recorrido que rememora la subida al Calvario de Jesús, su crucifixión y su colocación en el sepulcro, y se incluye una meditación sobre una situación de conflicto en el mundo.

Al igual que en la décima, en el resto de las estaciones intervinieron víctimas de otras tragedias, como la migración forzada en África, los conflictos religiosos en Oriente Medio y la violencia en Latinoamérica.

Al final, el Vía Crucis concluyó -como suele ocurrir- con una oración titulada “14 gracias” en la que se agradece 14 veces al Señor. Si bien suele estar encabezada por el Papa, dado que este año presenció el evento desde su residencia por el intenso frío, estuvo a cargo del cardenal Angelo De Donatis.

En el resto de las estaciones participaron personas en representación de otros conflictos en el mundo (REUTERS)
En el resto de las estaciones participaron personas en representación de otros conflictos en el mundo (REUTERS)
La ceremonia concluyó con la oración “14 gracias” a cargo del cardenal Angelo De Donatis (REUTERS)
La ceremonia concluyó con la oración “14 gracias” a cargo del cardenal Angelo De Donatis (REUTERS)

(Con información de EFE)

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