Por qué Hezbollah teme por su designación como grupo terrorista en Alemania

Hassan Nasrallah, jefe de Hezbollah (Reuters)
Hassan Nasrallah, jefe de Hezbollah (Reuters)

Luego de la decisión del gobierno alemán de sindicar a Hezbollah como organización terrorista global, el grupo chiita libanés respondió de forma amenazante a la decisión de Alemania de la semana pasada agravando la crisis sobre la que infobae informó en exclusiva.

Lo concreto es que el gobierno de Angela Merkel ha llevado adelante un gran número de procedimientos policiales en todo el territorio del país y actualmente monitorea a unos mil miembros y activistas del grupo en suelo alemán. Algunas de estas personas ya han sido detenidas y serán deportadas al Líbano, Siria y Turquía, mientras que mezquitas e instituciones vinculadas a la organización continúan siendo investigadas exhaustivamente por las autoridades.

Las reacciones gubernamentales en Líbano e Irán, lejos de aplacarse han escalado a niveles preocupantes por lo que Alemania ha extremado medidas anti-terroristas a través de sus agencias de seguridad interior. En Beirut, el ministro de Relaciones Exteriores libanés, Nassif Hitti, se comunicó con el embajador alemán en Líbano y exigió una explicación sobre la medida de su gobierno y los últimos acontecimientos relacionados con las detenciones.

Según fuentes libanesas que solicitaron a Infobae preservar su identidad, Hitti le hizo saber al embajador alemán que “Hezbollah es un elemento determinante en la política del Líbano, que representa a un gran sector de la población y es parte mayoritaria del parlamento, pero sobre todo, configura junto a las fuerzas armadas libanesas el brazo de la resistencia a los intentos extranjeros por dominar el país”.

Sectores libaneses de oposición al gobierno han dicho que Hitti cometió un error político grave al alinear irresponsablemente los intereses del Estado libanés con Hezbollah, toda vez que el grupo configura el ejercito de ocupacion iraní en el país.

Angela Merkel (Reuters)
Angela Merkel (Reuters)

Al mismo tiempo, el secretario general de Hezbollah, Hassan Nasrallah, dio a conocer un comunicado negando cualquier evidencia probatoria de que su organización tuviera actividades políticas en Alemania. Nasrallah declaró que Alemania se encuentra bajo fuertes presiones externas y culpó a Israel y EE.UU. de extorsionar a Berlín para imponer sus agendas en la región. “La entidad sionista tiene un plan de ocupación", declaró Nasrallah. “Aquellos que se oponen al proyecto hegemónico norteamericano y a la agenda sionista de ocupación son los movimientos de resistencia y por esa razón Alemania busca debilitar a Hezbollah”, dijo el líder del grupo.

Sin embargo, en el discurso de Nasrallah -por primera vez- se observa preocupación ante la posibilidad de que más países europeos sigan la conducta de Alemania. En tal sentido, los antecedentes recientes del Reino Unido, que declaró como organización terrorista global a Hezbollah el año pasado y Holanda, que ya lo había hecho en 2013, preocupan a la cúpula de la organización.

Hay que recordar que la declaración holandesa tuvo alto impacto para Hezbollah ya que luego de ella, la organización fue vinculada al ataque terrorista del autobús turístico en Bulgaria, hecho sucedido un año antes y donde fueron asesinados 5 turistas israelíes y el propio conductor búlgaro del autobús. Fue allí que la Unión Europea (UE) designó al brazo militar de Hezbollah como organización terrorista, aunque no lo hizo con el movimiento político en general a pesar de que ambas alas son controladas por Irán. No obstante, durante los últimos años, las actividades violentas de Hezbollah en Oriente Medio y sus ataques terroristas en el exterior acrecentaron el rechazo de varios gobiernos occidentales hacia la organización. Incluso en América Latina gobiernos como el de Argentina y Paraguay mantienen la calificación de Hezbollah como grupo terrorista.

En tanto en el Oriente Medio, la Liga Arabe, el organismo regional de representación árabe islámico del que 22 países forman parte, también se ha pronunciado indicando que, “dada su violencia y actividad terrorista designó a Hezbollah como organización terrorista global en 2017”. Tal calificación fue avalada en base a un amplio plexo probatorio sobre sus actividades criminales en la región y por configurar una amenaza para la estabilidad y la seguridad nacional árabe que propugna y genera tensiones sectarias y étnicas en Líbano, Irak, Arabia Saudita y Yemen”.

Respecto del continente europeo, el hecho relevante es que Alemania es la economía más grande de Europa, a ello le suma un modelo político de alta influencia en Bruselas. En consecuencia, los temores de Nasrallah sobre un efecto dominó en la órbita de la UE tiene fundamentos más que sólidos, ya que el precedente de la designación alemana sobre su organización puede llevar a otros miembros de la UE a reconocer la amenaza grave que encarna Hezbollah y que apliquen la misma política sindicándola como organización terrorista global.

Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, las efectos de la sanción alemana han tenido implicancias en un grupo de miembros republicanos del Congreso estadounidense que pidió al secretario de Estado Mike Pompeo, dejar sin efecto la asistencia de EE.UU. a las fuerzas armadas libanesas por no alejarse del grupo terrorista que representa al poder iraní en Líbano y la región. Los congresistas Brian Mast, Doug Lamborn y Scott Perry, remitieron una carta a Pompeo en la que citan la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, del año 2006, dicha resolución establece que se fija una zona desmilitarizada y libre de personal armado, tanto de miembros de Hezbollah como de tropas israelíes desde el sur del Río Litani hasta la la Línea Azul, demarcada por la ONU y que hace las veces de frontera entre el sur del Líbano y el norte Israel. La declaración también sostiene que Hezbollah y las fuerzas armadas libanesas “ya no son dos entidades separadas”, y que de continuar brindando esa ayuda, Washington estaría violando la ley de seguridad nacional al financiar una organización declarada terrorista por el gobierno federal y por varios países de Europa.

Luego del duro golpe a las finanzas de Hezbollah y la neutralización de su red de lavado de dinero a través de las criptomonedas, el próximo paso que está llevando adelante el gobierno alemán en materia de legislación contra la organización y otros grupos islamistas se encuentra en manos de sus legisladores que trabajan en enmendar la ley NetzDG -de moderación y control para ataques racistas- en materia de contenido on line. Las autoridades estiman que en los próximos cuatro meses la ley entrará en vigencia con las reformas necesarias para todos los contenidos de las redes sociales dentro de Alemania.

Desde su creación, en 1982, no hay duda que Hezbollah transita su momento más crítico y vulnerable. En el pasado, la organización se ha reinventado en varias oportunidades adaptando su agenda a distintos escenarios políticos y militares. Habrá que ver hacia donde se encamine y cuál sera su reacción en el peor momento de su existencia.

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