El ayatollah Alí Khamenei
El ayatollah Alí Khamenei

La noticia de que la administración Trump está considerando designar a la Hermandad Musulmana como una organización terrorista generó objeciones de parte de Irán a pesar de las diferencias religiosas entre las sectas sunitas y chiitas. En principio, el rechazo de los khomeinistas puede entenderse porque ambos comparten alianzas financieras, ideologías y ambición de dominación global ante enemigos comunes: Israel y Occidente.

En este marco, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Javad Zarif, declaró la semana pasada en rueda de prensa: "Estados Unidos no está en posición de nombrar a otros como organizaciones terroristas, rechazamos cualquier intento en este sentido". "Estados Unidos apoya al mayor terrorista de la región, que es Israel". "Nada de lo que Washington haga o diga es válido", sostuvo Zarif.

Lo cierto es que durante cuatro décadas, la principal fortaleza de Irán no fue un ejército fuerte o una economía robusta, sino su presencia militante en todo Oriente Medio. Los vínculos estrechos con la Hermandad Musulmana extendieron el alcance de Irán y proporcionaron a la República Islámica un poder político suave y extendido en casi 60 países donde el grupo opera, especialmente en regiones inaccesibles para Irán, como Europa y EEUU. Sin embargo, la designación como terrorista de la Hermandad Musulmana reducirá ese acceso a Irán. Una Hermandad Musulmana fuerte es beneficiosa para el régimen iraní y el eje islamista, que ahora incluye a Irán, Turquía y Qatar. Pero una Hermandad expuesta y caratulada como organización terrorista es lo peor que puede sucederle al régimen khomeinista, especialmente en este momento, donde las sanciones se profundizaron para Teherán.

El canciller iraní Mohammad Javad Zarif
El canciller iraní Mohammad Javad Zarif

"El rechazo de Irán se inscribe en el marco del eje del islamismo político, que reúne a Qatar, Irán y Turquía, por un lado, y a grupos políticos islamistas, entre los que destaca la Hermandad Musulmana" por otro. Además, los lazos de Irán con la Hermandad Musulmana se extienden también a sus ramificaciones, como Hamas. Las relaciones con Hamas se remontan a una conferencia celebrada en Teherán para apoyar a la Intifada Palestina en 1990. En ese momento, Hamas declaró a Irán un aliado estratégico.

Más recientemente, el jefe del Buró Político de Hamas, Ismael Haniyeh, envió una carta a Khamenei diciendo: "Con el permiso de Dios y el lanzamiento de una vigorosa Intifada popular en Cisjordania y Al Quds (Jerusalén), frustraremos el complot del tirano presidente estadounidense, Donald Trump, y de los gobernantes de la hipocresía en las capitales cercanas y lejanas para eliminar el problema de Palestina".

Las buenas relaciones entre la Hermandad y los clérigos chiitas radicales se remontan a una reunión de 1954 entre Navaab Safavi y el ideólogo de la Hermandad Sayyid Qutb. Safavi fundó Fedayín of islam, un grupo terrorista iraní que ha inspirado a los ayatollahs Ruhollah Khomeini y Alí Khamenei. Qutb invitó a Safavi a visitar Egipto en 1953, donde Safavi pronunció un discurso ante miembros de la Hermandad Musulmana en la Universidad de El Cairo. Safavi fue condenado a muerte en Irán en 1956 tras ser declarado culpable de planear un intento fallido de asesinato del Primer Ministro iraní, Hossein Ala.

En un escrito de 1998, el Líder Supremo de Irán, el ayatollah Alí Khamenei, habló sobre cómo fue personalmente influenciado por Safavi, a quien conoció cuando tenía aproximadamente 16 años. "Ese fue el momento en que las primeras chispas inspiradoras de la Revolución Islámica fueron encendidas en mí por Nawab-Safavi.

El ayatollah Ruhollah Khomeini escribió un libro tres años después de la ejecución de Qutb, titulado El Gobierno islámico, en el que argumentaba que el Gobierno debe estar dirigido por las Leyes Islámicas (sharia), y para que eso suceda, debe ser gobernado por un destacado jurista islámico (faqih) quien supervisará la aplicación de la sharia y proporcionará una "tutela" al estado islámico. Esta doctrina se convirtió en parte de la constitución iraní en 1979, después de lo cual Khomeini se convirtió en Al-Faqih de Irán.

Alí Khamenei es igualmente un admirador de las obras de Qutb que tradujo algunas al idioma farsi, en particular los libros El futuro de las tierras islámicas y Una acusación contra la civilización occidental. Ambos abordan el imperativo de hacer del islam la fuerza dominante contra la civilización occidental.

Sin embargo, Irán puede tener preocupaciones concretas más allá de la afinidad ideológica. Los Estados Unidos designaron al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI) como una organización terrorista el pasado mes de abril. La Hermandad podría ofrecer algún alivio a esas nuevas restricciones financieras, dijo Banaya.

La Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC) es responsable de muchos abusos contra los derechos humanos
La Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC) es responsable de muchos abusos contra los derechos humanos

Es claro que bajo las sanciones de Estados Unidos a Teherán, el líder de Irán recurrirá a las redes financieras de la Hermandad para apoyar a Irán económica y financieramente para resistir las sanciones estadounidenses. De allí que es normal que, cualquiera que sea la decisión de Estados Unidos, Irán y la Hermandad ampliarán su relación más que nunca. Hay precedentes para este arreglo. Yussuf Nada, el mayor financista de la Hermandad Musulmana, también conocido como el "ministro de relaciones exteriores" de la Hermandad, admitió en una entrevista de Al Jazeera en 2002, que el era la persona de contacto de la Hermandad con Irán.

Los lazos económicos de la Hermandad Musulmana con Irán se iniciaron durante la crisis de los rehenes en la Embajada de los Estados Unidos en Teherán. En ese momento, los Estados Unidos impusieron un bloqueo económico a Irán y le cerraron las rutas marítimas normales. El ministro de comercio iraní, Reza al Sadr, le pidió a Yussuf Nada que le proporcionara 100.000 toneladas de acero. Nada entregó el pedido desde Hamburgo a Finlandia, luego por ferrocarril a través de la Unión Soviética hasta el Mar Caspio, donde luego se envió a Irán. Yussuf Nada dice que perdió cinco millones de dólares en el negocio, pero se sintió bien porque era para un país islámico.

El ex portavoz de la Hermandad Musulmana, Kamal al Helbawy, es un admirador del régimen iraní y visitó varias veces Teherán. En una reunión con Khamenei, en 2013, dijo que Irán ayudará a "poner fin a la arrogancia global liderada por EEUU" También elogió a Khamenei como "la figura número uno en el mundo musulmán por hablar valientemente contra los regímenes corruptos y castigó duramente con sus declaraciones lo que llamó "a derrocar al régimen corrupto de Egipto" (del presidente Abdel Fatah al Sisi).

Aunque las relaciones entre Egipto e Irán se rompieron después de la Revolución Islámica en Irán y también por el tratado de paz entre Egipto e Israel en 1979, se restauraron rápidamente después de que Mohamed Morsi de la Hermandad Musulmana se convirtiera en presidente de Egipto en 2012. Morsi visitó Teherán poco después de asumir el poder, convirtiéndose en el primer presidente egipcio en hacerlo desde 1979. De manera similar, el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad visitó Egipto en 2013, convirtiéndose en el primer presidente iraní en viajar a Egipto después de la Revolución Islámica. Morsi fue expulsado de la presidencia en 2013, después de protestas masivas de la ciudadanía contra su Gobierno y está a la espera de un juicio por divulgar secretos de estado egipcios a la Guardia Revolucionaria de Irán y a Hamas, entre otras organizaciones terroristas.

Al mismo tiempo, el líder de la organización terrorista palestina Hamas, Yahya Sinwar, declaró recientemente que Irán es "el mayor respaldo financiero y militar" para Hamas. "Hoy en día, la relación con Irán es excelente", dijo Sinwar. "Irán no ha dejado de apoyar la causa palestina y más recientemente la Gran Marcha del Retorno en Gaza, y las dos partes han alcanzado una asociación estratégica en este sentido", dijo Khaled al Qadoumi, un representante político y militar de Hamas en Teherán.

Irán y la Hermandad Musulmana pueden representar dos sectas islámicas que compiten frecuentemente. Pero comparten puntos de vista significativos y enemigos comunes. Esas posiciones que encarnan ya han dado sus frutos en una alianza estratégica muy significativa que, en los próximos meses, jugará un rol sumamente negativo pero muy activo en la región.