El presidente turco, Recep Erdogan, retornó en horas de la madrugada a Estambul, donde fue recibido por una multitud en el Aeropuerto Ataturk. Indicó que el levantamiento fue disuelto y advirtió que aquellos militares que participaron del intento de golpe de Estado "pagarán un precio muy alto".

Erdogan respondió a las consultas periodísticas en la misma terminal aérea y aprovechó para responsabilizar a Fethullah Gülen –clérigo musulmán radicado en los Estados Unidos– de haber conspirado contra su gobierno. "Recibían órdenes desde Pensilvania", expresó en referencia al religioso, que en horas tempranas había repudiado el intento de golpe.

"Una minoría de nuestras fuerzas militares ha apuntado contra la integridad y la unidad de Turquía", dijo el jefe de Estado y añadió que esta es una "oportunidad necesaria para remover a esas minorías del Gobierno". "Este golpe, este levantamiento es una bendición de Alá porque nos permitirá purgar las Fuerzas Armadas", indicó.

El presidente turco además expresó que su residencia de vacaciones en las playas de Marmara fue atacada poco después de que la abandonara. "Pensaban que estaba allí", señaló a los reporteros reunidos en el Aeropuerto Ataturk. Consultado respecto al paradero del líder de la intentona golpista, Erdogan subrayó que aún es desconocido.

Erdogan se dirigió a la ciudadanía desde Estambul, la principal ciudad turca y la más populosa. También es donde se siente fuerte: allí gobernó durante años en los 90 y armó su poder de mando. En Ankara –la capital–, al momento en que daba la conferencia de prensa, los enfrentamientos continuaban.