Perros de búsqueda, familias y organizaciones civiles buscan cadáveres dentro del infernal Penal de Topo Chico

A pocos días de ser cerrada, la prisión de Monterrey, Nuevo León inició la búsqueda de fosas clandestinas

El penal de Topo Chico será abierto al público mientras comienzan las obras para convertirlo en un parque (Foto: Cuartoscuro)
El penal de Topo Chico será abierto al público mientras comienzan las obras para convertirlo en un parque (Foto: Cuartoscuro)

Las celdas que hasta hace poco lucían hacinadas de presos, finalmente quedaron vacías con el cierre oficial del Penal de Topo Chico, el pasado 30 de septiembre. A pocos días de ese hecho, las autoridades iniciaron la búsqueda de fosas clandestinas con restos humanos.

El reconocimiento de los macabros lugares comenzó con la ayuda de caninos, según informó el secretario de Seguridad estatal, Aldo Fasci. Los animales puedan olfatear restos humanos con hasta dos años de antigüedad.

Posteriormente de esta fase, de la que no hay un plazo determinado, se hará la búsqueda con equipos especializados de rayos X y de ultrafrecuencia. “Si hay leyendas de fosas clandestinas o no, no nos interesa, sino realidades”, dijo.

La búsqueda tiene un tiempo determinado y tiene prioridad sobre abrir los recorridos ciudadanos en las instalaciones. Ésta se realizará en las 10 hectáreas de las instalaciones de lo que era el penal, incluyendo tuberías de drenaje sanitario y pluvial.

Desde el cierre de la extinta prisión se han realizado distintos recorridos dentro de las instalaciones. El primero de ellos se realizó con agrupaciones de derechos humanos y familiares de desaparecidos, Se evaluó la seguridad y la salubridad de las instalaciones.

El lunes 30 de septiembre, el penal de Topo Chico cerró sus puertas para siempre (Foto: Cuartoscuro)
El lunes 30 de septiembre, el penal de Topo Chico cerró sus puertas para siempre (Foto: Cuartoscuro)

Este lunes, el gobernador Nuevo Léon dio el cerrojazo a una historia negra de 76 años y con la promesa de que no habrá más autogobiernos en las cárceles de la entidad.

Aunque el penal cerró sus puertas, dejó en la memoria colectiva historias de masacres y venganzas así como las dudas sobre la posible existencia de fosas clandestinas dentro de él.

Al respecto, la diputada local, Claudia Tapia, aseguró que antes de convertirlo en un parque, el penal de Topo Chico debe ser inspeccionado por la Fiscalía General del Estado, la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas y los familiares de desaparecidos de la entidad.

"Existen indicios y el temor profundo de que existen fosas clandestinas, ésto luego de que que durante 76 años el penal fue sede de innumerables actos de atrocidad humana, en dónde imperó el autogobierno de presos y control total del sistema penitenciario.

La prisión de Topo Chico, en Monterrey, Nuevo León, recreó en miniatura la guerra entre cárteles de la droga que puso en jaque al estado norteño. En 2010 y 2011, la que hasta entonces era reconocida como la entidad más industrial del país, sede de pujantes multinacionales, comenzó a sufrir los estragos del crimen: asesinatos y narcobloqueos.

Las organizaciones criminales predominantes, Los Zetas y el Cártel del Golfo, se peleaban por la plaza, al tiempo que la cacería contra los sicarios iba en aumento.

(Foto: Cuartoscuro)
(Foto: Cuartoscuro)

En Topo Chico, los sentenciados, hombres y mujeres, se mezclaban. Hasta 2018 tenía autogestión y autogobierno, donde quien mandaba eran miembros de la célula delictiva Los Zetas.

Sus celdas ubicadas en el ambulatorio "E", eran uno de los rincones más privilegiados dentro del penal: estaban acondicionadas con pantallas planas, sillones de lujo, un jacuzzi y el mapa donde el cártel tenía presencia.

En febrero de 2016, dos facciones relacionadas con Los Zetas que se disputaban el control de esta prisión, se enfrentaron con palos, piedras, botellas, varillas y remedos de puñales. Desde el exterior, hubo testigos que aseguraron haber oído disparos.

La reyerta que duró entre dos y tres horas, se saldó con la muerte de 49 internos. Las autoridades encontraron los cadáveres golpeados con saña, linchados, cinco de ellos calcinados en un incendio avivado con los colchones. El gobierno tenía ante sus ojos, el motín carcelario más sangriento de la historia de México.

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