La batalla es diaria: AMLO contra los entes económicos internacionales.

Desde el inicio de la presente administración, las calificadoras de riesgos Moody's, Fitch Ratings y Standar & Poor´s, han realizado diversas bajas en sus notas para la economía mexicana, así como para Petróleos Mexicanos (Pemex). Lo mismo ha pasado con organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Contrario a los pronósticos más pesimistas, la economía mexicana no ha caído de manera estrepitosa. "Todos estos organismos deberían ofrecer disculpas al pueblo de México, hacer autocrítica", pidió el mandatario en julio.

Aunque en los hechos la economía nacional no ha crecido, tampoco ha entrado en recesión, mientras que la inflación se encuentra estable al igual que el precio del peso. Pemex se convirtió en la empresa petrolera más endeuda del mundo, las calificadoras no advirtieron la magnitud del daño en todo el periodo en que sucedió.

¿Quién tiene la razón?

Las calificadoras y Pemex

(Foto: @PrensaOaxaca2)
(Foto: @PrensaOaxaca2)

La situación financiera de Pemex ha sido revisada con lupa por parte de las calificadoras desde la llegada al poder de López Obrador, pese a que la profunda debacle de la empresa petrolera se aceleró en 2014, tras la reforma energética de Enrique Peña Nieto.

En ese sexenio, las reservas de hidrocarburos cayeron a prácticamente la mitad. Descendieron de 43 mil 800 millones de barriles de petróleo crudo equivalente en 2013 a únicamente 21 mil 100 millones en 2018.

Hasta antes de 2013 Pemex registraba tasas positivas de restitución de reservas, lo que le permitía mantener los niveles de producción. El desplome de la extracción vino acompañado por un incremento de la deuda, que pasó de un billón 59 mil millones de pesos en 2013 a 2 billones 123 mil millones en 2018, lo que representó un aumento de poco más de 100%.

Pese a la situación, las calificadoras no amenazaron con bajar sus notas ni los organismos internacionales advertían de ningún riesgo para la petrolera mexicana.

Pero desde el inicio de este sexenio, las cosas cambiaron. Fue entonces que comenzaron las malas notas para Petróleos Mexicanos.

(Foto: Archivo)
(Foto: Archivo)

En enero de este año, apenas un mes y medio después de haber asumido el mando del gobierno federal, la calificadora Fitch Ratings cambió la evaluación de Pemex y la colocó en perspectiva negativa . Aseguraba que la calificación era el reflejo del deterioro continuo del perfil crediticio de Pemex.

Entonces comenzaron los encontronazos entre López Obrador y las calificadoras. El mandatario mexicano aseguró que la calificadora Fitch Ratings era "muy hipócrita".

"Estos organismos permitieron el saqueo y que ahora den una mala calificación es muy hipócrita, ellos avalaron la reforma energética, sabían que la inversión extranjera no llegó, que no hubo incremento en la inversión de Pemex, y nunca dijeron nada", cuestionó.

Para López Obrador, las agencias como Fitch están "inconformes" con el cambio de la política económica de su gobierno y "están molestos, por eso tratan de desprestigiarnos".

Tras la degradación de la nota crediticia de Pemex por parte de Fitch, vinieron otras como las de Moody´s y Standar & Poor´s.

En junio de 2019, la influyente calificadora de riesgos Moody's Investors Service, cambió de estable a negativa la perspectiva para Pemex. La agencia explicó que la formulación de políticas impredecibles está afectando la confianza de los inversionistas y las perspectivas económicas a medio plazo, así como un crecimiento más bajo.

Al día siguiente, el mandatario expresó su molestia con las calificadoras "No han sido profesionales, objetivos. En tres años no hubo inversión en Pemex y ahora que hubo inversión, califican mal a Pemex", agregó.

En el mes de agosto, Petróleos Mexicanos dio a conocer su Plan de Negocios con el objetivo de resolver tres problemas prioritarios: la elevada carga fiscal, la deuda y los bajos montos de inversión en actividades.

El plan contempla que la inversión pública del Gobierno se complemente "con la inversión privada" a través de los contratos de servicios de largo plazo para la producción del petróleo.

Pero el Plan de Negocios de la empresa productiva del Estado no convenció ni al Banco de México, el cual consideró que la situación de la firma continúa representando un riesgo para las finanzas públicas.

Al presentar el Presupuesto para el próximo año, el Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, reiteró que el rescate de Pemex sigue siendo una de las prioridades para el gobierno, por lo que la propuesta incluye una ayuda a Pemex de 86,000 millones de pesos (US$4,400 millones) mediante exenciones tributarias y otras medidas.

El pasado lunes 9 de septiembre, Moody´s advirtió que Pemex se encuentra entre las petroleras americanas cuyas calificaciones están entre el grado de inversión y el grado especulativo.

(Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

De acuerdo con analistas de la calificadora, un emisor que cae en las calificaciones especulativas pierde la posibilidad de entrar a mercados que ofrecen condiciones competitivas de financiamiento, y están sujetos al riesgo de que una parte de los tenedores de sus bonos se deshagan de ellos.

En el caso de Pemex, destacaron que la rebaja vendría alineada con una degradación en la nota soberana de México.

Dos días después, el 11 de septiembre, el gobierno mexicano anunció la inyección de 5,000 millones de dólares (USD) a la petrolera a lo que la calificadora Fitch Ratings consideró que seguía siendo un apoyo "moderado" pero insuficiente para cambiar la situación actual de la empresa.

La desconfianza en la economía mexicana

Foto: Cuartoscuro.
Foto: Cuartoscuro.

Durante la administración de Enrique Peña Nieto, la economía mexicana tuvo algunas fluctuaciones. Durante el primer año de su mandato la economía interna creció 3.4%, a la mitad de su sexenio se llegó a un 3.3% mientras que en el 2018, se desaceleró para cerrar en 2.0%.

Con esos números, las calificadoras como Moody's aseguraban que el sexenio del priísta dejó una sólida posición fiscal.

Desde que era candidato presidencial, las voces que advertían que la economía mexicana colapsaría con la llegada a la presidencia de López Obrador, eran numerosas, incluso a nivel internacional. Se decía que el peso se devaluaría y la economía nacional entraría en una recesión.

El Banco de México (Banxico), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y calificadoras internacionales como Moody`s y Standard & Poor´s, recortaron su estimación de crecimiento para la economía mexicana. Mientras que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirmó que el crecimiento de la economía en la actual administración, fue nulo.

FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO
FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO

En mayo de este año, la OCDE redujo de 2 a 1.6% la proyección de crecimiento para México, mientras que en julio, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó a 09% su proyección de crecimiento.

Por su parte Moody´s resaltó que debido al escenario de desaceleración económica que vive el país, el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá este 2019 a una tasa mínima de 1.2%, mientras que para 2020 este indicador será de 2.0%.

Standard & Poor´s también redujo sus pronósticos para la economía mexicana al pasar de 1.6 a 1.3 e incluso rebajó la perspectiva de la calificación al pasar de estable a negativa, citando menores previsiones de crecimiento económico.

El pasado 28 de agosto, en su más reciente previsión, el Banco de México revisó a la baja la perspectiva de crecimiento de la economía mexicana para 2019, desde una expansión esperada de entre 0.8 y 1.8%o, a una de entre 0.2 y 0.7%. Su proyección inicial para el crecimiento del PIB de este año la había situado entre 0.8% y 1.8%.

Infografía: Jovani Pérez Silva
Infografía: Jovani Pérez Silva

Estos pronósticos se alejan cada vez más de las metas de la administración de Andrés Manuel López Obrador, quien desde el inicio de su campaña ha prometido una y otra vez que el país crecerá a 4% anual y para ello, asegura que cuenta con el respaldo de los empresarios.

Sin embargo, los empresarios mexicanos le han dado un espaldarazo al gobierno de la Cuarta Transformación.

El pasado 27 de agosto, López Obrador anunció un acuerdo con empresarios mexicanos para la construcción de gasoductos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), con la cual dijo, se garantiza el abasto de gas para la industria eléctrica.

Ahí, Carlos Slim, el hombre más rico de México y el quinto a nivel mundial, respaldó a la administración de López Obrador al asegurar que "México es un paraíso para invertir".