
Dos miembros de la Guardia Nacional del Ejército de Estados Unidos fueron retirados del contingente que se encargará de la seguridad durante la ceremonia de toma de posesión de Joe Biden como presidente, debido a lazos con milicias ultraderechistas, informaron fuentes oficiales.
Hasta ahora las autoridades no han detectado ningún complot concreto contra Biden. La información fue suministrada por una fuente del Ejército y un funcionario de inteligencia, que pidieron no ser identificados debido a las normas del Departamento de Defensa sobre declaraciones a la prensa. Las fuentes no detallaron en qué unidad están sirviendo los dos individuos, ni a qué milicia ultraderechista pertenecían.
Al ser preguntado al respecto el martes por AP, la Guardia Nacional remitió toda interrogante al Servicio Secreto, afirmando: “Por razones de seguridad operacional, no hablamos sobre el contenido o el resultado del proceso de investigación a miembros de las fuerzas armadas que participan en la seguridad de la toma de posesión”. El Servicio Secreto es una agencia federal bajo la supervisión del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos que entre otras funciones protege la integridad del presidente, el vicepresidente, los expresidentes y sus familiares cercanos.

El Servicio Secreto había dicho a la AP el lunes que no haría comentarios sobre si algún miembro de la Guardia Nacional ha sido excluido de las medidas de seguridad que rodean a la toma de posesión.
El Washington Post informó este martes que el FBI ha advertido a las fuerzas de seguridad que los extremistas de ultraderecha han planeado hacerse pasar como miembros de la Guardia Nacional para infiltrarse en áreas sensibles, y otros han revisado los mapas de los puntos vulnerables de la ciudad, signos de posibles esfuerzos para interrumpir la investidura del miércoles.
El documento, un resumen de las amenazas que el FBI identificó en una reunión de inteligencia del lunes, advirtió que tanto los “lobos solitarios” como los adherentes a la ideología extremista de QAnon, algunos de los cuales se unieron al violento asedio al Capitolio el 6 de enero, han indicado que planean venir a Washington para la ceremonia de juramento del presidente electo Joe Biden.
El secretario del Ejército, Ryan McCarthy, dijo el domingo que las autoridades están conscientes de la posible amenaza y advirtió a los comandantes que estén alertas ante cualquier problema al interior de sus filas a medida que se acerca el cambio de poder. Sin embargo, a la fecha él y otros altos funcionarios aseguran que no han visto asomo de amenaza alguna, y las autoridades señalaron que en la investigación tampoco ha aflorado alguna situación irregular.
Unos 25.000 miembros de la Guardia Nacional han enfilado hacia Washington desde diversas partes del país, al menos dos veces y media más que en ceremonias anteriores. Y aunque las fuerzas armadas investigan de rutina a los miembros militares de que no tengan vínculos extremistas, la revisión del FBI se suma a la de cualquier seguimiento previo.

Desde Ashli Babbitt, veterana de la Fuerza Aérea, que murió de un disparo cuando intentaba forzar su ingreso a la Cámara de Representantes, hasta reservistas retirados de la misma Fuerza Aérea, oficiales del Ejército y policías desde Seattle hasta Nueva York; han surgido informes de que policías fuera de servicio y exmilitares participaron en los disturbios.
Hay hasta el momento más de 125 arrestados bajo cargos relacionados con la violenta insurrección del 6 de enero encabezada por partidarios del presidente Donald Trump que dejó como saldo cinco muertos, entre ellos un policía.
En un situación como esta, la investigación del FBI implica la revisión de nombres en bases de datos y de listas de la agencia de personas a las que hay que tener vigiladas por si algo alarmante surge. Esto podría incluir implicación en investigaciones previas o temores anteriores relacionados con el terrorismo, dijo David Gomez, ex supervisor de seguridad nacional del FBI en Seattle.
“Hemos descuidado esta amenaza durante diez años. La ignoramos, la minimizamos, optamos por no verla. Este gobierno de hecho ha mimado a estas personas, los llamó especiales”, dijo Daryl Johnson, ex líder de un equipo antiterrorismo doméstico en el Departamento de Seguridad Interior y analista de inteligencia entre 2004 y 2010.
(Con información de AP)
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