Comenzó el juicio a los monstruos de Tennessee: mataron a su hija, la enterraron en su jardín y mantuvieron a otro hijo encerrado durante 4 años en un sótano

Enfrentan 42 cargos de abuso físico y psicológico contra cuatro menores se entre los 10 y 15 años que tenían bajo su cuidado como padres adoptivos. Por años los sometieron a todo tipo de torturas, pero se declararon inocentes en la corte.

Michael Anthony Gray, de 63 años, y su esposa Shirley Ann Gray, de 60, comparecieron ante el juez y se declararon inocentes de los 42 cargos imputados en su contra por todo tipo de abusos contra sus cuatro hijos adoptados.
Michael Anthony Gray, de 63 años, y su esposa Shirley Ann Gray, de 60, comparecieron ante el juez y se declararon inocentes de los 42 cargos imputados en su contra por todo tipo de abusos contra sus cuatro hijos adoptados.

Este lunes se cumplió la primera cita en la corte para los monstruos de Tennessee, la pareja acusada de matar a su hija, enterrarla en su jardín, y mantener durante cuatro años encerrado en el sótano de su casa a otro de sus hijos.

Michael Anthony Gray, de 63 años, y su esposa Shirley Ann Gray, de 60, comparecieron ante el juez y se declararon inocentes de los 42 cargos imputados en su contra por todo tipo de abusos contra sus cuatro hijos adoptados.

La historia de esta pareja fue conocida por primera vez el 22 de mayo de este año, cuando las autoridades del condado Roane en Tennessee allanaron la casa de los sexagenarios y encontraron el horror al que habían estado sometiendo por años a los niños a su cargo.

Todo comenzó por un peatón, que un día vio a un pequeño niño deambulando solo por la calle y ante la escena decidió llamar al 911 para reportarlo. El niño fue dejado en la Oficina del Sheriff del condado y al ser interrogado afirmó no tener idea de dónde estaban sus padres o dónde estaba él.

Cuando lograron identificar al menor, que tenía 10 años, lo llevaron a su casa, donde Michael y Shirley Gray dijeron a los oficiales desconocer que el niño se había ido de casa, lo que levantó sospechas sobre la pareja.

El caso fue trasladado al Departamento de Servicios para Niños de Tennessee (DCS), que se llevó al niño para protegerlo. Los psicólogos lograron determinar, después de hablar con el menor, que sus padres adoptivos llevaban años abusando física y psicológicamente de él y sus hermanos.

El niño contó que en el sótano de la casa había un niño atrapado, mientras que en el patio trasero estaba enterrado el cadáver de otro.

Las autoridades interrogaron nuevamente a la pareja preguntando sobre esta información, y ellos terminaron admitiendo que el cadáver en el patio correspondía a una de sus hijas adoptivas, que murió en 2017 a la edad de 11 años. Michael también admitió que su hijo adolescente estuvo confinado en el sótano.

La pareja, que recibía un subsidio del gobierno por sus hijos adoptados, no reportó nunca la muerte de la niña pequeña y tras enterrarla en el patio, siguió cobrando por ella.

Las investigaciones del caso señalan que antes de fallecer, la niña de 11 años permaneció varias semanas confinada en el sótano de la casa, un método de castigo común para la pareja de ‘monstruos’ que incluía disminuir la ración de comida del confinado, así como cortar cualquier tipo de comunicación con el mundo exterior.

En el allanamiento, Michael mostró a los oficiales la caja de cartón donde tuvieron el cuerpo sin vida de su hija antes de ser enterrado. La pareja admitió también que durante años la niña no había recibido atención médica o dental durante los últimos seis años. El esqueleto fue encontrado debajo de un granero en el patio trasero de la casa el pasado 23 de mayo y fue enviado para autopsia.

El adolescente encerrado en el sótano fue rescatado por la policía, que lo encontró viviendo en medio de desechos humanos y animales y sin ninguna fuente de agua potable. Desde 2016 había permanecido totalmente aislado, un castigo por robar fruta de la despensa y el refrigerador. Él era el mayor de los cuatro hijos adoptados que tenía la pareja, y era mantenido por esta con pocas cantidades diarias de comida, incluso a pan y agua, durante su largo encierro.

Este tipo de encierros era un usual método de castigo de los Gray a sus hijos, los otros dos niños también habían pasado periodos encerrados, fuera en el sótano, dentro de una jaula, o un pequeño cuarto de concreto especialmente construido debajo de las escaleras para este fin.

Dicha habitación no tenia flujo de agua ni electricidad, al momento del allanamiento las autoridades encontraron que había un pequeño cubo dentro que estaba lleno de heces humanas y páginas de revistas que usaban para limpiarse.

Todos los niños presentaban síntomas de retraso en su crecimiento, así como bajos niveles de educación para su edad.

Los Grey los habían inscrito en el programa de educación en casa, y regularmente firmaban el papeleo que soportaba que los cuatro estaban cumpliendo con todas las evaluaciones de la escuela en casa, sin importarles que uno de ellos estuviera muerto y otro encerrado durante años en el sótano.

La pareja también tenía otro hijo, Jonathan Gray, que vivía en el condado de Knox y murió entre 2015 y 2016. Su caso todavía es materia de estudio y aún no se ha relacionado su muerte a sus padres adoptivos.

Las audiencias en la corte contra los ‘monstruos de Tennessee’ continuarán en diciembre.

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