Sus padres lo abandonaron, vivió en la calle y fue apuntado como un jugador tóxico: Jimmy Butler, la estrella que busca eclipsar a LeBron James en la NBA

El número 22 del Miami Heat fue la figura del triunfo ante Los Ángeles Lakers, que está 2-1 y es el máximo favorito a quedarse con el título en las finales de la NBA. Una historia de carencias y cambios de equipo hasta que logró el reconocimiento de toda la liga

Jimmy Butler y su transformación hasta llegar a las finales de la NBA (Mariano Llanes-Infobae)
Jimmy Butler y su transformación hasta llegar a las finales de la NBA (Mariano Llanes-Infobae)

A los hombros de un heroico Jimmy Butler, autor de un monumental triple-doble, los Miami Heat derrotaron este domingo a Los Ángeles Lakers por 115 a 104 y recortaron a 2-1 su desventaja en las Finales de la NBA. Pese a las bajas por lesión de dos de sus figuras, Goran Dragic y Bam Adebayo, los Heat renacieron gracias a Butler, quien se puso el equipo a la espalda y lideró la resistencia frente a los favoritos Lakers con 40 puntos, 11 rebotes, 13 asistencias, 2 robos y 2 tapones. Este martes será el turno del cuarto partido.

No fue fácil la vida para Jimmy Butler. A pesar de que hoy disfruta de ser uno de los actores protagónicos de las finales de la NBA, su camino para llegar al estrellato de la mejor liga de básquet en el mundo estuvo plagado de obstáculos familiares y tuvo que superar ser apuntado como un jugador tóxico en la intimidad de varios de los planteles que compartió antes de llegar a Miami. El número 22 del Heat desembarcó a la tierra prometida y tiene un solo objetivo: ganar su primer anillo y dejar atrás un pasado que lo alimentó para llegar al lugar que hoy ocupa.

Cuando todavía tenía pocos años de vida, Butler sufrió la primera gran pérdida de su vida. Su padre lo abandonó a él y al resto de la familia. Los dejó desamparados en Tomball, una pequeña localidad a una hora de Houston, Texas. A los 13 años, otras dos decisiones generaron un impacto directo para Jimmy: la buena estuvo relacionada con un cambio de deporte. ¿Y la mala? Lo dejó sin nada, pero le sirvió para fortalecer su mentalidad.

“No me gusta tu apariencia. Tienes que irte”, fueron las palabras que la madre de Butler le dijo a su hijo. Así, de la nada, aquel adolescente quedó en la calle. Sin familiares que pudieran cobijarlo, el todavía jugador de fútbol americano en la escuela secundaria tuvo que recurrir a sus amigos. Se transformó en un nómade que pasó por diferentes hogares hasta que uno le abrió las puertas de su casa cuatro años más tarde. A sus 17 años, Jimmy forjó una relación amistosa con Jordan Leslie, que era más joven que la hoy figura de la NBA.

La unión se hizo tan estrecha que Jordan le solicitó a su mamá si Butler se podía quedar en un hogar ya de por sí multitudinario. Michelle, la cabeza de la familia, había tenido cuatro hijos con su primer esposo, que luego falleció, y otros tres con su segundo marido. Gracias a la insistencia de su amigo, Jimmy tuvo la oportunidad de tener un espacio permanente donde quedarse y, al mismo tiempo, comenzar a mejorar como jugador de básquet.

Una postal de Butler en su infancia (Instagram)
Una postal de Butler en su infancia (Instagram)

Ya alejado de las adicciones y de los conflictos que podían surgir viviendo en la calle, Butler se graduó como una estrella de la secundaria Cougars y después de un breve paso por el Tyler Junior College fue reclutado por la Universidad de Marquette. Allí estuvo tres años compitiendo en un buen nivel, pero no se destacó para entrar en la órbita de las franquicias que tenían las mejores posiciones del Draft de la NBA. A pesar de eso, los Chicago Bulls utilizaron su primera selección de primera ronda y lo eligieron en el puesto número 30 en el sorteo del 2011, que tuvo a jugadores que rápidamente se convirtieron en estrellas de la liga como Kyrie Irving, Klay Thompson o el mismísimo Kawhi Leonard.

Así fue que en la primera entrevista como jugador de la NBA, Butler contó detalles del valor que tuvo haber conocido a Michelle y su familia. “Ellos me aceptaron. Y no fue por el básquetbol. Ella era alguien realmente cariñosa. Hacía cosas así. Yo no podía creerlo”, dijo el alero. ¿A qué se refirió Jimmy? La mujer que se transformó en su madre adoptiva sin pensarlo, también habló aquel 23 de junio hace nueve años y reveló la frase que utilizó para convencerlo de que se quede en su casa. “Tenía que mantenerse alejado de los problemas. Trabajar duro en la escuela. Tenía que dar el ejemplo. Y Jimmy lo hacía. Todo lo que yo le pedía que hiciera, lo hacía sin hacer preguntas”, dijo la mujer.

Butler desembarcó en unos Bulls que estaban de nuevo en boca de todos en el baloncesto estadounidense. Venían de perder en las finales de la Conferencia Este contra el Miami de Dwyane Wade y LeBron James, y contaban con el base Derrick Rose, recién elegido como el jugador más valioso de la NBA. El rendimiento de Jimmy fue de menor a mayor y en su cuarta temporada ya era una pieza clave en el equipo: con 20 puntos de promedio recibió el premio al jugador de mayor progreso y ayudó a su equipo a lograr un récord de 50-32. Además, firmó un majestuoso contrato de 95 millones de dólares y fue convocado por primera vez al Juego de las Estrellas. Pero, ¿adivinen quién apareció en su camino? Otra vez LeBron, esta vez con sus Cleveland Cavaliers, que eliminó a Chicago de los playoffs en 2015.

Dos años más tarde, la directiva de los Bulls decidió comenzar una nueva reconstrucción de la franquicia. Ya sin Rose y con un nuevo entrenador, el escenario motivó a que Butler apareciera como una excelente moneda de cambio para el mercado. Así fue que recaló en los Minnesota Timberwolves en el último año de su contrato, pero su fuerte personalidad lo llevó a tener varios enfrentamientos contra personajes claves del equipo. El primero fue contra el por entonces coach Tom Thibodeau -se conocían de su paso por Chicago- y el segundo se dio contra las dos figuras de la franquicia, Karl-Anthony Towns y Andrew Wiggins.

Butler con la camiseta de los Chicago Bulls, la primera que usó en la NBA (Reuters)
Butler con la camiseta de los Chicago Bulls, la primera que usó en la NBA (Reuters)

Después de rechazar una extensión de contrato por más de 100 millones de dólares y de pedir ser traspasado a otro equipo, Butler volvió a entrenarse tras varios días de ausencia y se cruzó en un entrenamiento con las estrellas. Les cuestionó su falta de amor por el juego y su competitividad. En una entrevista con ESPN, dejó un mensaje contundente: “Todo el mundo ve lo que nos falta y no son más puntos o más defensa... A los Wolves les falta pasión”, analizó Jimmy en diálogo con la periodista Rachel Nichols.

“Soy pasional cuando juego y amo el deporte, no lo hago por otra razón más que competir y demostrar que estoy a la altura de los mejores. Toda mi emoción brotó en ese momento. ¿Fue lo correcto? No. Pero no lo puedo controlar cuando compito”, aclaró luego de que se filtró un duro cruce con el Mánager General de Minnesota, Scott Layden. ¿Qué dijo Butler cuando terminó esa práctica que anticipó su adiós de los Timberwolves? Miró al dirigente y exclamó: “Ustedes me necesitan, carajo. No pueden ganar sin mí”.

Cuando habían pasado sólo 10 partidos de la temporada 2018-2019, Jimmy dejó el Oeste y se mudó de nuevo al Este de los Estados Unidos. Desembarcó en los Philadelphia 76ers a cambio de tres jugadores y se sumó a un poderoso equipo en el que sobresalían otras dos máximas figuras. Con Ben Simmons y el camerunés Joel Embiid en el centro de la escena, el mundo de la NBA pensó que Jimmy iba a volver a chocar con los emblemas de la franquicia, pero su relación con ambos no fue lo que provocó una nueva salida para el alero que hoy tiene 31 años.

Después de una temporada en Phily, donde alcanzó de nuevo la postemporada pero tuvo una baja en su producción anotadora -promedio poco más de 18 puntos, lo más bajo desde su tercer año en la NBA- eligió no seguir con el equipo. ¿El motivo? La falta de liderazgo del entrenador Brett Brown. Así lo contó el propio Butler cuando participó del podcast que conduce el jugador JJ Redick, que compartió plantel con el alero. “En cualquier día, yo como persona y como jugador, no sabía quién estaba al cargo. Creo que eso fue lo más importante. No sabía qué demonios esperar cada vez que iba al gimnasio, al avión o al partido. Estaba perdido”.

Como agente libre, Butler tuvo diferentes propuestas, pero ninguna como la que le ofreció Erick Spoelstra. Bajo la tutela de Pat Riley y su cultura del trabajo, Miami le propuso una oferta seductora en lo económico y deportivo. Sumarse a una plantilla nutrida por jóvenes valores y con jugadores de una enorme proyección como la del gigante Bam Adebayo fue el combo perfecto para firmar su llegada a Miami, un equipo que ni siquiera había clasificado a los playoffs en la temporada pasada. Eso no le importó a Jimmy, que se estableció como el líder espiritual de un equipo que cambió de la noche a la mañana.

Jimmy Butler y una postal junto a su amigo, el astro del fútbol Neymar Jr (Instagram)
Jimmy Butler y una postal junto a su amigo, el astro del fútbol Neymar Jr (Instagram)

Más allá de la suspensión parcial de la temporada por la pandemia de coronavirus, el año del Heat fue sobresaliente: terminó con una marca de 44 triunfos y 29 derrotas, la quinta mejor marca en el Este. Butler hizo de todo un poco: promedió 20 puntos, casi 7 rebotes y 6 asistencias -estos últimos dos registros fueron sus mejores en su carrera- y condujo a la franquicia a las finales de la NBA. Con un rotundo 4-0 contra los Indiana Pacers en la primera ronda, sumado al contundente 4-1 ante los Milwaukee Bucks del MVP Giannis Antetokounmpo, Miami venció a los Boston Celtics en la definición de la conferencia (4-2) y se aseguró volver a luchar por el trofeo Larry O’Brien tras seis años de ausencia.

Para Butler, llegar al Heat fue renacer. Logró imponer su liderazgo focalizado en la competencia y aprovechó su llegada al equipo para guiar a jóvenes como Tyler Herro, un jugador llamado a ser el futuro de la franquicia. Amigo de Neymar Jr, aprovechó el tiempo entre temporadas para volar a París y pasar unos días con la estrella del PSG y de la selección de Brasil para enfocarse en su nuevo desafío. Y lo logró. Volvió al Juego de las Estrellas y ahora persigue su sueño de ser campeón frente a un viejo conocido, LeBron James y sus Los Ángeles Lakers.

A pesar que no lo tiene tatuado en su piel, Jimmy Butler es esclavo de una frase que dijo en sus primeros días como jugador de la NBA y que, sin dudas, marcó su carrera deportiva. También su vida, una que le presentó muchos obstáculos que supo sortear. “Estoy agradecido por todos los desafíos que he encarado en mi vida, gracias a ellos me he dado cuenta de que todo es posible si trabajas lo suficientemente duro para lograrlo. Durante toda mi vida tuve que escuchar a la gente dudar de mí. Mi mamá dudó de mí. Me decían que era demasiado pequeño y lento para triunfar en este deporte. Pero ellos no sabían mi historia, porque de haberlo sabido no me habrían hablado así. Todo aquello me sirvió de motivación para llegar a donde estoy hoy”.

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