Seis ex combatientes de las FARC murieron baleados por hombres armados en una zona selvática del suroeste de Colombia, en la primera masacre de integrantes del ex grupo guerrillero que dejó las armas y se convirtió en un partido, denunció el miércoles la naciente organización política.

Las muertes ocurrieron el domingo en el caserío de San José de Tapaje, en la localidad de Isupí del departamento de Nariño, una convulsionada región estratégica para el cultivo de hoja de coca y el tráfico de cocaína donde bandas criminales, la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las FARC se disputan el control territorial.

La Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia, el naciente partido político de las FARC, dijo en un comunicado que los grupos armados que intentan ocupar los espacios dejados por la antigua guerrilla no están planteando una lucha ideológica ni un cambio social.

"Lo que hacen es arremeter con violencia desenfrenada, no contra un Estado o Gobierno, sino literalmente contra sus propios hermanos de raza y de sangre, buscando alcanzar poder local para obtener beneficios económicos particulares", explicó.

El Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firmaron el año pasado un acuerdo de paz para poner fin a un conflicto de más 53 años que ha dejado unos 220.000 muertos y millones de desplazados.

Con base en el acuerdo, más de 11.000 integrantes de la antigua guerrilla entre combatientes, auxiliadores y presos están en un complejo proceso de reintegración a una sociedad dividida entre quienes apoyan y los que se oponen a que tengan una nueva vida en la política.

Los líderes de las FARC han expresado sus temores de que los miembros del naciente partido puedan ser blanco de asesinatos selectivos en una repetición de lo que sucedió con unos 5.000 militantes de la Unión Patriótica, que surgió de un fallido proceso de paz con el Gobierno en la década de 1980.

Bajo el acuerdo de paz, las FARC tendrán 10 asientos asegurados en el Congreso hasta el 2026 incluso si no alcanzan los votos necesarios en las elecciones.

Con información de Reuters

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