Protestas del viernes en Santiago, Chile. REUTERS/Ivan Alvarado
Protestas del viernes en Santiago, Chile. REUTERS/Ivan Alvarado

El Gobierno chileno ha celebrado el acuerdo alcanzado en la madrugada del viernes por los partidos políticos para poner en marcha el proceso constituyente, en respuesta a la ola de manifestaciones que ha sufrido el país en el último mes, si bien ha considerado que ha llegado el momento de “salir de la calle y empezar a dialogar”.

La ministra portavoz, Karla Rubilar, ha atribuido el mérito de este “gran acuerdo” a los chilenos. “La ciudadanía nos despertó y es la ciudadanía la que decide. Es la gente la que gana con este acuerdo”, ha afirmado en una rueda de prensa.

Por ello, aunque ha subrayado que el Gobierno va a ser “muy respetuoso con la gente que se quiere manifestar pacíficamente”, ha defendido la necesidad de alzar la mirada y entender que hoy tal vez es mejor salir de la calle y empezar a dialogar".

"Es una oportunidad histórica y queremos que nos ayuden", ha afirmado. "Nuestro llamado es a ponernos manos a la obra (...) para concretar los sueños y anhelos de la agenda urgente social y cómo vamos a construir esta casa de todos que es la nueva Constitución", ha enfatizado, según informa la prensa local.

El presidente, Sebastián Piñera, aún no se ha pronunciado. Tampoco estuvo a la cabeza de las maratonianas negociaciones que comenzaron el jueves por la mañana, según ha explicado Rubilar, para dar protagonismo a los partidos. De acuerdo con los medios chilenos, se encargó de los contactos internos en Chile Vamos.

“Él no apareció ayer (jueves) porque con humildad reconoció que ayer era el tiempo del Congreso Nacional”, pero “está muy contento, muy alegre de ver que estamos dando pasos firmes hacia avanzar al acuerdo por la paz, hacia esa paz social que es fundamental (...) para cimentar el cambio constitucional”, ha comentado.

La idea de reformar o redactar directamente una nueva Constitución no partió de los partidos políticos, sino de los manifestantes que desde el 17 de octubre han salido casi a diario a las calles de Santiago, Valparaíso, Concepción y otras ciudades.

La policía chilena reprime a manifestantes durante las protestas de este viernes en Santiago. REUTERS/Goran Tomasevic
La policía chilena reprime a manifestantes durante las protestas de este viernes en Santiago. REUTERS/Goran Tomasevic

Las protestas comenzaron por la cuarta subida del precio del metro en pocos meses pero crecieron rápidamente hasta denunciar la desigualdad social y exigir un cambio constitucional.

Piñera, que inicialmente reaccionó declarando el estado de emergencia, promulgó una “agenda social” para responder a las demandas de los chilenos y remodeló el Gobierno para llevarla a cabo.

Pese a ello, las protestas continuaron, lo que llevó al jefe de Estado a sopesar la reforma constitucional. “Estamos absolutamente disponibles a discutir cambios a nuestra Constitución. Eso puede terminar en reformas o en una nueva, pero dentro de los canales que establece nuestra democracia”, dijo.

Los chilenos se han seguido manifestando a pesar de que las negociaciones entre partidos para lograr el cambio constitucional ya habían arrancado. Así, Plaza Italia, epicentro de la movilización popular en Santiago, ha amanecido este viernes forrada de blanco y con un claro mensaje: “Paz”.

Con información de Europa Press

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