Ana Báez
Ciudad de México, 6 nov (EFE).- Más de 30 mujeres buscadoras de Guanajuato, el estado mexicano más letal para quienes realizan esta labor al margen de las instituciones públicas, crearon un recetario de atoles, bebida tradicional con ingredientes endémicos, como una alternativa para subsistir económicamente y resistir a la "inacción técnica y presupuestal" del Estado en materia de desaparición.
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El proyecto fue desarrollado hace un año por el Colectivo Buscadoras Guanajuato durante unas "cocinadas colectivas", en las que las familias transformaron esta bebida, elaborada a base de maíz, en una posible vía de reparación de las afectaciones físicas y emocionales que provoca la desaparición, en un país donde las más de 130.000 personas desaparecidas evidencia una profunda crisis humanitaria.
"Cuando la desaparición ocurre en una familia se rompen muchas cosas: los vínculos, la comunicación y la interacción", relata a EFE una de las integrantes del colectivo, quien pide mantener el anonimato por miedo a ser atacada y perseguida.
Para ella, el recetario 'Las buscadoras que cocinan' fue el vehículo que "nos llevó a sentarnos en la misma mesa en la que planeamos estrategias de búsqueda o de incidencia, pero esta vez para hablar de cómo cuidarnos y poner en el centro nuestra corporalidad, tan desgastada y mancillada".
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Guanajuato registra más de 5.000 personas desaparecidas, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), y acumula al menos 13 agresiones letales contra familiares que las buscan, además de amenazas, desapariciones y otros ataques.
A partir de la búsqueda de ingredientes endémicos y sustanciosos de la entidad, como maíz criollo, garambullo, garbanzo, zapote negro y pinole, las buscadoras desarrollaron recetas escritas en español y chichimeca-jonaz, lengua indígena hablada principalmente en San Luis de la Paz, uno de los municipios de Guanajuato con más desapariciones.
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Y es que, explica la integrante del colectivo, fundado en 2020, "no vamos a esperar a que se genere una ley para que entonces la reparación se salte la justicia".
"Nosotras necesitamos generar nuestro propio proyecto de vida", sostiene.
De esa iniciativa nace el recetario, así como otros elementos, entre ellos serigrafías y textiles diseñados por artistas como Catalina Estrada, ilustradora colombiana, originaria de un país también marcado por la desaparición forzada en el contexto de un conflicto armado.
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"Cuando creamos elementos alrededor de la desaparición, como este recetario, las familias nos preguntamos: '¿Esto de qué nos va a servir para que me devuelvan a mi hermano, hijo o hija?'. Pero en ese mismo proceso encontramos un pequeño respiro en términos de reparación e incluso de sanación", confiesa la buscadora y activista.
El proyecto también busca rescatar la memoria de Guanajuato, un territorio que alguna vez fue conocido como 'el granero de México' por su riqueza en ganadería y agricultura, y que hoy acumula numerosas fosas clandestinas.
"Se trata de rescatar y resignificar con arte y gastronomía la cultura chupícuaro, que hace 2.600 años se asentó alrededor de los ríos Tigre y Lerma, en el sureste del estado, y de la que hoy solamente quedan los museos… Es una historia que se está deshilando", lamenta la activista sobre esta identidad que cobra vida en cada una de las piezas que venden para subsistir frente al abandono del Estado mexicano.
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'Las buscadoras que cocinan' fue presentado durante la Feria del Libro Comestible, que se celebra en Ciudad de México del 6 al 8 de noviembre y que apuesta por encontrar en la literatura una mirada distinta para comprender la realidad y la gastronomía nacional.
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