Nairobi, 6 nov (EFE).- El pastor Paul Nthenge Mackenzie, líder de una secta cristiana acusada de matar en Kenia a más de 400 personas que ayunaron hasta fallecer para "reunirse" con Jesucristo, fue sentenciado este viernes por un tribunal a 200 años de cárcel por el asesinato de 190 niños y un adulto.
Este juicio, en el que también fueron sentenciados 28 acusados, está vinculado a la "masacre de Shakahola", en referencia al nombre del bosque del condado costero de Kilifi (sureste) donde se hallaron a mediados de 2023 en fosas comunes y tumbas la mayoría de los más de 430 cadáveres de sus seguidores (muchos de ellos niños).
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Sin embargo, no es el único proceso judicial que afronta Mackenzie, líder de la Good News Internacional Ministries (Iglesia Internacional de las Buenas Nuevas), una secta de carácter evangélico y apocalíptico.
Estas son las claves para comprender la condena por una masacre que conmocionó a Kenia:
Mackenzie es el líder de la Iglesia Internacional de las Buenas Nuevas, que fundó junto a su esposa en 2003 en la ciudad costera de Malindi (sureste). Antes de dar ese paso, trabajó como taxista en Nairobi.
La secta atrajo a miles de seguidores a través de sus numerosas sedes en Kenia, muchos de los cuales seguían sus encendidos sermones, que se transmitían por el canal de televisión de la organización.
Al parecer, Mackenzie convenció a sus seguidores de que podía hablar con Dios y estaba guiado por "la voz de Jesucristo". Algunos, incluso, llegaron a vender sus propiedades para donar dinero a la iglesia.
El pastor predicaba teorías conspirativas sobre el fin del mundo y sostenía que la educación era "malvada", por lo que prohibía a los niños asistir a la escuela.
Asimismo, prohibió a sus seguidores el uso de medicamentos, alegando que iban contra la "doctrina" religiosa, y los instó a quemar sus certificados de nacimiento y documentos de identidad.
Fue detenido en 2017 por primera vez, acusado de radicalización y promoción de ideas extremas, y volvió a ser puesto en libertad.
En 2023, las autoridades recibieron un aviso de un hombre cuya esposa e hija se habían trasladado al bosque de Shakahola.
Las investigaciones policiales condujeron al hallazgo de fosas comunes poco profundas en el bosque, vinculadas a la secta.
Las autoridades también encontraron a decenas de supervivientes, todos en un estado de extrema delgadez. Algunos declararon a la Policía que Mackenzie les ordenó ayunar hasta fallecer para poder "reunirse con Jesús".
Las investigaciones y exhumaciones posteriores elevaron la cifra de muertos a más de 430 personas y, aunque la inanición fue la causa determinante de la mayoría de los decesos, las autopsias revelaron que varios cadáveres —incluidos niños— presentaban signos de estrangulamiento y asfixia.
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No se ha demostrado que Mackenzie se sometiera al ayuno. Los supervivientes relataron que, según sus órdenes, debían ayunar primero los niños, seguidos por las mujeres solteras, los hombres y, finalmente, los líderes de la congregación.
El presidente de Kenia, William Ruto, condenó en abril de 2023 la "masacre de Shakahola" como un acto de "terrorismo" y aseguró que el país africano no tolerará "a las personas que predican sermones engañosos que causan muertes".
Ruto remarcó que Mackenzie "debe estar" en una cárcel y anunció la creación de una comisión judicial de investigación sobre la matanza.
En febrero de 2024, la Fiscalía acusó a Mackenzie, detenido en 2023, y otras 29 personas del asesinatos del asesinato de 191 personas cuyos cuerpos fueron descubiertos en el bosque se Shakahola.
Los sospechosos negaron los cargos ante el Tribunal Superior de Malindi.
En enero de ese año, el extaxista y otros 94 acusados ya habían sido imputados por homicidio involuntario por la muerte de 238 personas.
En causas diferentes, Mackenzie afronta cargos de terrorismo, así como de tortura y crueldad contra menores.
El 11 de febrero de 2026, la Fiscalía acusó al líder de la secta y a siete presuntos cómplices de homicidio y terrorismo por la muerte de 52 fieles, en un caso paralelo al de Shakahola.
A Mackenzie y sus coacusados se les imputa la muerte de 52 personas cuyos cuerpos fueron exhumados el pasado año en los alrededores de la aldea de Kwa Binzaro, situada en la vasta finca boscosa de Chakama, que incluye Shakahola, en Kilifi.
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Según la acusación, entre enero y julio de 2025 murieron esas personas en un caso relacionado con una célula disidente de Shakahola.
Los 52 cuerpos fueron exhumados tras unas investigaciones que comenzaron después de que tres alumnos de una escuela no regresaran al colegio. EFE
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