Bogotá, 5 nov (EFE).- La guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) confirmó este jueves que mantiene secuestrada a la subteniente del Ejército colombiano María Camila Pantoja Hernández, cuyo rapto fue denunciado el miércoles por fuentes castrenses en el departamento de Arauca (este), fronterizo con Venezuela.
A través de un video publicado en redes sociales, el Frente de Guerra Oriental del ELN se atribuyó la responsabilidad de este hecho y advirtió que cualquier intento de rescate por parte de las autoridades puede poner en riesgo la vida de la oficial.
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"Nos responsabilizamos de esta operación militar y, a la vez, responsabilizamos a las Fuerzas Armadas de Colombia por cualquier intento de rescate que ponga en riesgo su vida", aseguró un integrante del ELN que aparece en el video sosteniendo un arma de fuego y con el rostro cubierto.
En el material audiovisual difundido en redes sociales y recogido por medios colombianos, el grupo armado envía un mensaje a la familia de la subteniente: "le decimos que no sientan temor, que estos son los riesgos de la guerra que a diario vive el país. Que María Camila se encuentra bien y se le respetará sus derechos de acuerdo a las realidades de la guerra que vive la región", dice el vocero del ELN.
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La Décima Octava Brigada denunció el miércoles que la subteniente se movilizaba por el casco urbano del municipio de Saravena, en Arauca, cuando fue interceptada por dos hombres armados que viajaban en una motocicleta.
Tras conocer el hecho, el Ejército activó los protocolos de búsqueda y coordinación con la Armada, la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) y la Policía Nacional para establecer el paradero de la uniformada y conseguir su liberación.
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, exigió la víspera la liberación inmediata de la subteniente y anunció el despliegue de todas las capacidades de la fuerza pública para encontrarla y "lograr su regreso sana y salva".
Arauca es uno de los departamentos más afectados por los conflictos armados en Colombia debido a la presencia histórica del ELN y a su ubicación en la frontera con Venezuela, que constituye un corredor estratégico para los grupos armados ilegales.
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La confrontación armada ha provocado desplazamientos, confinamientos y amenazas contra comunidades rurales, además de afectar la movilidad y las actividades económicas de la población como la ganadería y la agricultura. EFE