Los mensajes que León XIV lleva a Latinoamérica: Justicia social y renovación de la fe

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Cristina Cabrejas

Ciudad del Vaticano, 3 nov (EFE).- León XIV visitará del 6 al 17 de noviembre Uruguay, Argentina y Perú para reforzar la fe de los católicos en un momento de expansión de los evangélicos en la región y de pérdida de la credibilidad de la Iglesia por los escándalos de abusos, pero en el que el pontífice también se reencontrará con su pasado misionero y hablará de justicia social y desigualdades.

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Para el papa, nacido en Chicago (EE.UU.) en 1955, este viaje tiene un marcado componente personal: vuelve a casa, al Perú al que llegó en 1985 como misionero agustino y donde desarrolló buena parte de su trayectoria sacerdotal y episcopal. Fue obispo de Chiclayo desde 2015 hasta 2023, cuando Francisco le llamó a Roma para dirigir el Dicasterio para los Obispos.

 Durante siglos, América Latina ha sido considerada uno de los principales bastiones del Catolicismo, pero según el prestigioso instituto "Pew Research Center", en seis países latinoamericanos estudiados (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú) la proporción de adultos que se identifican como católicos ha disminuido durante la última década.

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En Argentina, por ejemplo, pasó del 71 % en 2013 al 58 % en 2024, mientras que los evangélicos ya representan cerca del 17 %.

Pese a esa creciente secularización, "el papa León XIV será recibido en América Latina con los brazos abiertos, con afecto y devoción. Pero esta vez la acogida tendrá un sabor especial. El viaje llega en un momento particular del pontificado, también marcado por la convalecencia del papa y por las expectativas que ha ido despertando su figura", explicó Guzmán Carriquiri, ex secretario del Pontificio Consejo para América Latina y exembajador uruguayo, en un encuentro con periodistas.

El momento culminante de su primera gira latinoamericana como papa podría ser Perú, donde se espera una convocatoria multitudinaria, con al menos un millón y medio de personas en los grandes eventos, pero también en Argentina donde se esperan multitudes, mientras que en Uruguay, a pesar de ser el país más secularizado de toda América Latina, las 60.000 entradas para la misa en el estadio se acabaron en pocas horas, dice Carriquiri.

 "La gran participación podrá desbordar cualquier intento de instrumentalización política", aseguró este profesor con 48 años de trabajo en la Santa Sede.

"Sin duda, (el presidente argentino, Javier) Milei seguramente tendrá la preocupación y el temor de saber que no podrá controlar al papa León, porque el pontífice actuará con gran libertad y no se olvidará de hablar con firmeza sobre los graves problemas de justicia social en el país", explicó quien el exembajador de Uruguay ante ante la santa Sede, quien recordó que para el mandatario argentino "el mero hecho de oír hablar de justicia social es cosa de comunistas y de personas resentidas socialmente".

Pero, al mismo tiempo, agregó, "sería un gran error por parte de quienes pretendan juzgar el viaje del papa como una mayor o menor contradicción con el Gobierno de Milei".

Desde su llegada al poder en diciembre de 2023, Milei ha impulsado un programa de austeridad basado en la reducción del gasto público, la eliminación de subsidios y ayudas a los más desfavorecidos. En numerosas ocasiones la iglesia católica argentina pidió ayudas para el sector de la discapacidad, que ha sufrido el severo ajuste fiscal.

El papa llega a Latinoamérica a reivindicar "la opción de la iglesia por los pobres", explicó Carriquiri. La justicia social, la pobreza, la dignidad humana y la atención a los más vulnerables forman parte de la tradición de la Doctrina Social de la Iglesia y de ahí los gestos de visitar el centro de Cotolengo Don Orione en la periferia de Buenos Aires y Casavalle, uno de los barrios más pobres y vulnerables de Uruguay.

Asimismo, "el papa pedirá a los argentinos que alcen la mirada por encima de una polarización política bastante mezquina y en un ambiente de política interna muy complicada", añadió el diplomático. Mientras que en Uruguay tampoco obviará la doctrina de la iglesia en materia de defensa de la vida y hará referencias a la última ley de la eutanasia, como ya hizo, sin atacar a nadie pero con firmeza, en Francia. EFE