
Una imagen vale más que mil palabras y el semblante del torero Pablo Aguado a su regreso a España lo decía todo, cuando aún se desconocía el paradero de su apoderado Antonio Vázquez, uno de los viajeros afectados en el accidente ferroviario de Urda. Su hermano, Curro Vázquez, y su hijo Fran, habían explicado la confusión en la que estaban sumidos debido al cruce de informaciones por las que llegaron a pensar que se encontraba en el Hospital Universitario de Toledo, pero una vez allí, se encontraban con una negativa.
El diestro sevillano llegaba al aeropuerto de Madrid totalmente consternado y sin querer hacer declaraciones. En esos momentos aún era una incógnita lo ocurrido con su apoderado y amigo, a quien ha estado vinculado desde sus inicios en el mundo del toro.
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Ha sido cuando ha llegado la confirmación de la muerte de Antonio Vázquez este viernes, cuando Pablo Aguado ha compartido su sentir a través de sus redes sociales, dando unas pinceladas del inmenso cariño que le profesaba a su apoderado, además de mostrar cómo era personalmente: "Un hombre extremadamente sensible que lloraba desconsolado cuando veía a sus toreros cuajar un toro en la plaza o una becerra en el campo"