La Policía rodea el Constitucional de Polonia en el estallido de una crisis sobre la cúpula de la corte

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La Policía ha rodeado este viernes por la noche la sede de Tribunal Constitucional de Polonia en la capital del país, Varsovia, en el estallido definitivo de una crisis latente sobre la composición de la cúpula de la corte que ha enfrentado desde hace meses al primer ministro Donald Tusk con sus dos grandes rivales políticos: el líder de Ley y Justicia y ex primer ministro Jaroslaw Kaczinski, y el actual presidente del país, Karel Nawrocki.

El conflicto comenzó a principios de este año, cuando Nawrocki, aliado de Kaczinski, se negó a juramentar a tres de los seis jueces propuestos por el Parlamento. El presidente del Constitucional, Bogdan Swieczkowski, declinó permitir que los jueces elegidos por la actual mayoría parlamentaria asumieran sus funciones.

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El nombramiento adicional ante el Parlamento de Maciej Berek, principal asesor jurídico del Gobierno de Tusk, como juez del Tribunal Constitucional terminó por acelerar la situación: el presidente Nawrocki también se negó a prestarle juramento.

POLICÍA EN LAS CALLES

Esta tarde, la agencia oficial de noticias polaca PAP avisó de que Swieczkowski y su adjunto, Bartlomiej Sochanski, habían sido suspendidos durante un mes y que sus nombres habían desaparecido de la página web del tribunal por orden de la jueza Anna Korwin-Piotrowska, quien ha aparecido ante la televisión polaca para anunciar que se ha convertido en la nueva presidenta de la corte.

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Minutos después de los anuncios en la web, la corte aseguró en sus redes sociales que la página fue objeto de una "toma ilegal", que Korwin-Piotrowska no representa al tribunal, y que cualquier persona que participe en estas actividades "está cometiendo el delito de golpe de Estado".

En una primera declaración en redes sociales, Tusk ha declarado que la restauración del Estado de derecho "es un deber" y que "tras años de arbitrariedad" ha comenzado "un proceso difícil, a veces doloroso, que requiere una acción decidida" porque "no hay otro camino".

La tensión se ha trasladado inmediatamente a las calles. La Policía de Varsovia ha confirmado que tres personas han sido detenidas por intentar entrar en la sede del Constitucional y ha lanzado una operación de seguridad contra "comportamientos agresivos" dado que un grupo de personas estaba "intentando romper la valla" que protege el recinto.

Nawrocki ha suspendido su viaje a Senegal y ha anunciado que da media vuelta. "En un momento así, el presidente debe estar en Polonia", ha manifestado mientras Kaczinski, también en redes sociales, ha denunciado que la corte está siendo objeto de un "atentado" por parte de los "servicios de Tusk" en un caso sin precedentes a "escala mundial".

"A partir de hoy, Polonia se convierte en un estado policial, y de ahí ya hay un camino directo al autoritarismo, y luego al totalitarismo. El Tribunal es la garantía de nuestra libertad y soberanía. El pisoteo del derecho por parte de Tusk no tiene límites", ha aseverado el líder de Ley y Justicia.

EL PRESIDENTE DEL TRIBUNAL SUPREMO DENUNCIA UN GOLPE DE ESTADO

Una de las declaraciones más contundentes ha llegado de la mano del presidente del Tribunal Supremo, Zbigniew Kapinski, quien ha denunciado a las claras que lo que está ocurriendo en Varsovia es "una toma de poder por la fuerza que tiene todas las características de un golpe de Estado".

Kapinski ha denunciado que "tanto el presiente como el vicepresidente del Constitucional han sido destituidos ilegalmente de sus cargos, y se ha instalado a un usurpador sin autoridad", en referencia a Korwin-Piotrowska.

Los acontecimientos han seguido precipitándose según han pasado las horas. El embajador en China, Jakub Kumoch, ha anunciado su dimisión al considerar que la situación actual hace imposible seguir desempeñando sus funciones diplomáticas.

Korwin-Piotrowska, por su parte, ha convocado una reunión general de los jueces del Tribunal Constitucional para el 3 de noviembre para tratar la cuestión de los presupuestos de la corte, ahora mismo bloqueado por esta crisis.

Tras reconocer que lo que está ocurriendo ahora mismo en Varsovia "representa un estado de fuerza mayor constitucional, ha pedido al presidente Nawrocki que "calme esta escalada" y abra un dialogo con el Gobierno "porque las soluciones que utilizan la fuerza son un desastre para la construcción de la sociedad y el entendimiento".

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