Álvaro Alfaro
Horinger (China), 25 oct (EFE).- Entre las praderas de Mongolia Interior, centros de datos y nuevas obras transforman el paisaje de Horinger, donde China aprovecha sus recursos energéticos y el clima frío para ampliar su capacidad de computación ante la demanda de inteligencia artificial (IA), entre interrogantes sobre su rentabilidad y consumo de agua.
PUBLICIDAD
En las avenidas de Horinger, las farolas exhiben el eslogan 'Valle de la Nube de China', mientras complejos de instituciones como China Mobile, Banco de China y el Banco Agrícola se suceden junto a obras con grúas y maquinaria pesada.
Entre el ruido de taladros y camiones hormigonera, una constructora levanta una subestación eléctrica de 220 kilovoltios para abastecer el centro de datos de China Mobile; cerca, una peluquería ambulante ofrece cortes por diez yuanes (1,40 dólares) a los obreros que entran y salen.
PUBLICIDAD
Un taxista que lleva ocho años trabajando en la zona recuerda que muchos complejos han surgido en los últimos cuatro o cinco años y percibe más visitantes, "sobre todo de gente en viajes de trabajo".
La transformación llega a una localidad vinculada tradicionalmente a la ganadería -es sede del gigante lácteo chino Mengniu-, que ahora alberga instalaciones informáticas y empresas tecnológicas.
La expansión responde a la estrategia 'Datos del este, computación en el oeste', con la que Pekín busca trasladar parte del procesamiento informático a regiones con abundante energía y terrenos para atender la demanda de las grandes ciudades.
Según las autoridades de la Nueva Zona de Horinger, el área cuenta con 62 proyectos de centros de datos en distintas fases.
La documentación oficial cifra en unos 150.000 petaflops la potencia de cálculo ya desplegada, de los que 146.000 corresponden a computación inteligente, utilizada principalmente para aplicaciones de IA. Un petaflop equivale a mil billones de operaciones por segundo.
En el conjunto de Mongolia Interior, la capacidad de cálculo alcanzó los 363.000 petaflops en agosto, casi cuatro veces más que dos años antes, según la agencia estatal Xinhua.
Los responsables locales aseguran que más del 80 % de la capacidad de cálculo de Horinger presta servicios a Pekín, situado a unos 400 kilómetros, a través de redes con latencia de milisegundos.
La refrigeración de los servidores plantea la cuestión del consumo de agua en estas praderas: en Ulanqab, otro polo de computación de Mongolia Interior, estas instalaciones utilizaron 1,54 millones de metros cúbicos en 2025, el 0,33 % del consumo total de la ciudad, según Xinhua.
PUBLICIDAD
Aunque el porcentaje parece reducido, Mongolia Interior dispone de apenas el 2 % de los recursos hídricos de China. Una escasez que llevó a 'Shijian', una plataforma de comentarios vinculada a la prensa oficial regional, a advertir recientemente de que "no debe ignorarse la presión" de los centros de datos sobre los recursos disponibles.
Cao Zhanwei, funcionario del centro de servicios del Partido Comunista Chino (PCCh, gobernante) local, explicó a EFE que la electricidad cuesta para los centros de datos unos 0,36 yuanes por kilovatio hora (0,05 dólares), un precio que considera "competitivo" frente a otras regiones.
PUBLICIDAD
A ello se añade una temperatura media anual de 6,7 grados, que reduce los gastos de refrigeración.
Según Cao, más del 85 % de la electricidad utilizada por estas instalaciones procede de fuentes verdes, como parques solares y eólicos, mientras las autoridades aseguran que los centros recurren a agua regenerada para refrigerar sus equipos.
La expansión de los centros de computación en China suscita también dudas sobre su rentabilidad: el gigante digital chino Tencent estimó que la utilización media de las GPU en los centros chinos de computación era inferior al 30 %, recogió la prensa local.
PUBLICIDAD
Frente a este problema, Xiao Liangpeng, director general de Xuanwu Zhisuan, indicó a EFE que su empresa ajusta su capacidad de cálculo a los pedidos contratados, con un colchón extra del 10 % para atender picos de demanda y evitar mantener equipos ociosos.
La compañía ofrece servicios de computación a operadores de telecomunicaciones, proveedores de servicios en la nube y desarrolladores de videojuegos, para aplicaciones como juegos en la nube y vídeos generados mediante IA.
Xiao explica que su empresa decidió instalar capacidad de cálculo en Horinger por los bajos costes eléctricos, las conexiones de telecomunicaciones y la proximidad a Pekín y el noreste de China, y asegura que la demanda de sus servicios está creciendo "con fuerza".
PUBLICIDAD
El directivo sostiene asimismo que sus actividades no requieren los chips más avanzados afectados por las restricciones estadounidenses, una de las principales dificultades de China en su competencia tecnológica con Washington.
Por ahora, en Horinger, los centros de datos terminados conviven con nuevas obras y subestaciones eléctricas, mientras las excavadoras continúan preparando el terreno para futuras instalaciones. EFE
(foto) (vídeo) (informe a cámara)