Irán evita pronunciarse sobre las elecciones israelíes entre amenazas de otra escalada

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Aydin Shayegan

Teherán, 25 oct (EFE).- Las autoridades iraníes han evitado pronunciarse sobre las elecciones israelíes del próximo martes, mientras la guerra con la República Islámica ocupa un lugar central en la campaña del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, que ha prometido “terminar el trabajo” contra Teherán, con el derrocamiento del sistema político iraní como uno de sus compromisos electorales.

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Ese silencio sobre los comicios de un país al que Irán no reconoce como Estado contrasta con las advertencias de represalias ante nuevos bombardeos, mientras los informes sobre preparativos militares estadounidenses e israelíes apuntan a una posible nueva escalada.

“Terminar el trabajo" es la frase que ha repetido Netanyahu una y otra vez durante su campaña electoral, en alusión a la República Islámica.

"Terminar el trabajo significa derrocar al régimen terrorista de Irán”, afirmó el primer ministro israelí el pasado martes en la Universidad de Tel Hai, una semana antes de unas elecciones que decidirán su continuidad al frente del Gobierno.

Un día antes, Netanyahu había difundido un vídeo en el que se dirigía al presidente estadounidense, Donald Trump, quien le había manifestado su apoyo de cara a los comicios: “Donald, tenemos algo que debemos terminar, y lo terminaremos juntos”, dijo.

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Aunque Teherán no se ha pronunciado sobre las elecciones israelíes, la Guardia Revolucionaria ha respondido a las amenazas de Netanyahu con la advertencia de que convertiría Israel en “tierra quemada para siempre” en caso de nuevos ataques israelíes.

Ante tal escenario, el exministro de Exteriores iraní Alí Akbar Salehí consideró improbable una ofensiva antes de la votación, porque podría agravar las tensiones internas israelíes en lugar de reforzar al primer ministro.

“Creo que Israel no atacará en vísperas de las elecciones, porque eso lo debilitaría aún más”, afirmó en una entrevista publicada el viernes por el medio iraní Entekhab.

Desde otra perspectiva, el investigador del programa iraní del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS), Danny Citrinowicz, considera que Netanyahu probablemente cree que cuanto más giren las elecciones alrededor de la amenaza iraní, mayores serán sus posibilidades de beneficiarse políticamente.

“Netanyahu podría seguir impulsando una acción militar, calculando que una grave crisis de seguridad podría generar presión para formar un amplio Gobierno de unidad nacional que lo incluya, incluso si pierde los comicios”, escribió en X recientemente.

Entre los vecinos de Teherán consultados por EFE, la preocupación por posibles ataques pesa más que el resultado electoral.

“No sigo las elecciones de Israel, pero sí las noticias sobre posibles nuevos ataques, porque lo que me importa es saber si volveremos a pasar las noches pendientes de los bombardeos”, dice Maryam, profesora de inglés de 38 años.

Una posible salida de Netanyahu del poder tampoco garantizaría una distensión, ya que sus principales adversarios, el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot y el ex primer ministro Naftali Bennett, defienden, respectivamente, eliminar la capacidad nuclear militar iraní y propiciar la caída del sistema teocrático en Irán.

“Que gane o pierda Netanyahu no me tranquiliza, porque las amenazas continúan”, comenta a EFE Hamid, abogado de 46 años.

El calendario electoral estadounidense añade otra incógnita a las amenazas y los informes sobre preparativos militares.

Según el Financial Times, Trump frenó una campaña militar israelí prevista para el 10 de octubre, aunque Netanyahu negó esa información el jueves.

The New York Times también informó de planes estadounidenses e israelíes para posibles ataques después de las legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, sin que ello suponga que Trump haya autorizado su ejecución.

Las autoridades iraníes han mostrado mayor interés en esos comicios estadounidenses, en los que, según Trump, Teherán intenta perjudicar a los republicanos mediante ataques a petroleros para encarecer el crudo, mientras el mandatario asegura que el volumen de petróleo que atraviesa Ormuz supera el nivel previo a la guerra.

Israel y Estados Unidos lanzaron la guerra contra Irán el pasado 28 de febrero, pero tras cuarenta días de bombardeos y represalias iraníes, Teherán y Tel Aviv no han intercambiado ataques directos desde abril, mientras que la República Islámica y Washington sí cruzaron fuego entre julio y agosto en torno al estrecho de Ormuz y la costa sur del país persa. EFE