Una multitud esperanzada apoya a Lula en su cierre de campaña en São Paulo

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Adrián Masa de Vega

São Paulo, 24 oct (EFE).- Bailando al son de los jingles, sonriendo y coreando consignas, cientos de miles de manifestantes tomaron esperanzados las calles de São Paulo este sábado en apoyo al presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, a un día de la segunda vuelta electoral en la que el experimentado líder necesita una remontada sin precedentes.

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Una marea roja arropó al dirigente progresista en el cierre de su campaña en la Avenida Paulista, donde el vehículo del mandatario tuvo serias dificultades para avanzar frente a la multitud que intentaba saludar a su líder como fuera.

Bruna Sanches, de 31 años, sostiene una pancarta que dice “los libros de historia contarán el ahora”, viste una bandana con la bandera de Brasil, va acompañada de sus amigas y declara a EFE que es muy importante "estar en las calles, ser consciente de que una no está sola cuando se indigna por algún bulo, un crimen o el auge de la extrema derecha.

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“Vinimos con miedo porque sabemos que el otro lado es violento y está armado”, relata esta simpatizante del octogenario dirigente progresista, que considera que Brasil atraviesa un momento decisivo para su democracia y ve en Lula la única opción capaz de frenar a la familia Bolsonaro.

La manifestante tiene miedo "de lo que la historia pueda decir" del resultado de los comicios, ya que el hecho de que el senador Flávio Bolsonaro llegara a vestir la banda presidencial significaría que la mayor parte de la población brasileña “se identifica con discursos muy peligrosos”.

Después de que el primogénito del expresidente Jair Bolsonaro se hiciera con el 47 % de los sufragios en la primera vuelta, Lula pretende una remontada histórica, puesto que, de ganar, sería la primera vez que un candidato no mantiene la ventaja inicial.

A pesar de ello, las últimas encuestas plantean un escenario de empate técnico entre ambos candidatos, con una estrecha ventaja de Flávio sobre Lula, pero dentro del margen de error.

Es difícil, reconoció Bruna, pero sostuvo que “si hay alguien que puede hacerlo es Lula, el único con la fuerza para movilizar a tanta gente por su carisma, por su historia, porque perdió un dedo trabajando en la fábrica y la gente cree en él”.

Asimismo, criticó la difusión de noticias falsas y acusó a la extrema derecha de apropiarse de discursos progresistas como la reducción de la jornada laboral para “confundir a los votantes”.

A su juicio, el apoyo del presidente estadounidense, Donald Trump, tanto a Jair Bolsonaro, preso y condenado por golpismo, como a su hijo amplió el alcance de estas estrategias, que, según denuncia, “han llevado a muchas personas a informarse únicamente a través de WhatsApp y a desconfiar de cualquier otra fuente”.

Una de esas simpatizantes era Mónica, de 69 años, para quien Lula es un referente y un gran estadista.

Ella considera que, como comprobó en el debate del viernes, “Flávio miente con demasiada firmeza”.

También sostiene que si Bolsonaro llega al Palacio de Planalto sería “un desastre para todo el mundo”, dada la importancia de Brasil como principal potencia económica en América Latina.

Su cercanía con la política de Washington la atemoriza, ya que considera que Trump podría “reclutar a los jóvenes brasileños para sus guerras” y Brasil quedaría “sumiso” ante los Estados Unidos.

Uno de los puntos sobre los que incidieron los diversos parlamentarios que hablaron antes de la llegada de Lula fue precisamente la importancia de preservar las tierras raras de Brasil, que alberga la segunda mayor reserva del mundo de minerales estratégicos.

Para muchos de ellos, la autonomía productiva estaría comprometida por una hipotética cesión del sector a los EE.UU. en un Gobierno de Flávio Bolsonaro.

Por su parte, Juliano, de 27 años, acudió a la marcha en apoyo a Lula, en defensa de la democracia y los derechos LGTBIQ+ y contra la desigualdad social.

"Lula representa amor, verdad y honestidad", proclamó.

De Bolsonaro, en cambio, teme que su eventual Gobierno sea "incluso peor que el de su padre".

El domingo será el momento de la verdad, cuando los casi 159 millones de brasileños que están llamados a las urnas elegirán al próximo jefe del Estado, que tomará posesión el 5 de enero de 2027. EFE

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