
Más de 300 manifestantes que reclaman soluciones a la crisis de la vivienda en Portugal han acordado esta madrugada retirar las tiendas de campaña que habían vuelto a instalar en la céntrica plaza del Rossio de Lisboa y permanecer en el lugar durmiendo al raso, en un intento de mantener viva la protesta evitando un nuevo desalojo policial.
La decisión fue adoptada en una asamblea popular en torno a las 0.45 horas (1.45 en España peninsular y Baleares), cuando la organización sometió a votación tres alternativas: retirar las tiendas y desmovilizarse, retirar las tiendas y dormir en la calle de forma organizada, o mantener la acampada formando un cordón humano de protección. La opción de dormir a la intemperie fue la mayoritaria, recabando 338 votos, según ha informado la agencia portuguesa de noticias Lusa.
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De este modo, los concentrados procedieron a desmontar las estructuras que habían erigido la noche del miércoles y se prepararon para pernoctar a pesar del frío --con termómetros marcando los 13 grados--, rodeando la estatua de D. Pedro IV.
El desarrollo de la concentración ha transcurrido de forma pacífica y bajo la vigilancia de decenas de agentes de la Policía de Seguridad Pública (PSP), que no llegaron a emitir avisos de desalojo. Según Lusa, el único momento de tensión se registró cuando un individuo irrumpió en la protesta empuñando una bandera de Israel, siendo rápidamente apartado del lugar por los efectivos policiales.
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El cambio de estrategia de los manifestantes se produce tras las advertencias lanzadas por el ministro del Interior, Luís Neves. El titular de la cartera avisó de que la Policía actuará "de forma anticipada" para no dejar crecer este tipo de concentraciones, reiterando que "las acampadas se han acabado" y que el derecho constitucional a la manifestación debe ejercerse siempre dentro del estricto cumplimiento de la ley.
EL PRESIDENTE CONVOCA A LOS PARTIDOS
La escalada de tensión en las calles --que ya dejó 55 detenidos el martes en el desmantelamiento del primer campamento en Lisboa y cerca de 40 heridos tras una carga policial en Oporto el pasado 15 de octubre-- ha elevado la presión sobre las instituciones para buscar salidas políticas al encarecimiento del coste de la vida.
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Ante esta crisis social, el presidente de Portugal, António José Seguro, ha decidido intervenir convocando para el próximo 29 de octubre a todos los partidos políticos con representación parlamentaria. Se trata de la primera ronda de contactos de este tipo desde su llegada a la Presidencia el pasado mes de marzo.
El jefe del Estado busca impulsar un gran pacto de Estado entre las distintas formaciones que permita acordar medidas urgentes y a largo plazo. "Un problema concreto y humano exige respuestas igualmente concretas y humanas", defendió recientemente el presidente luso, quien ha instado a cruzar propuestas de todos los partidos para encontrar puntos de consenso que palíen la emergencia habitacional.
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