Las personas con menor nivel educativo tienen mayores tasas de hipertensión y diabetes, según constata un estudio de OMS

21/10/2026 D
SALUD 
OMS /TAFADZWA UFUMELI
21/10/2026 D SALUD OMS /TAFADZWA UFUMELI
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Las poblaciones con menor nivel educativo tienden a presentar mayores tasas de hipertensión y diabetes, según ha constado un estudio llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha analizado la evaluación global de las desigualdades en las enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo.

Así, el informe 'El estado de la desigualdad: enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo' ha concluido que las patologías afectan a personas de todo el mundo, pero no todos se enfrentan a los mismos riesgos ni tienen el mismo acceso a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento. Por ello, ha estudiado las divergencias entre los grupos de población dentro de los países.

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"Sabemos que existen desigualdades inherentes a todos los aspectos de la salud, pero este es el primer esfuerzo por medir sistemáticamente las desigualdades en las enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo a escala mundial", ha explicado el jefe del Equipo de Monitoreo de la Desigualdad en Salud de la OMS, el doctor Ahmad Reza Hosseinpoor, quien ha añadido que "los resultados muestran qué poblaciones se están quedando atrás" y dónde la falta de datos dificulta la comprensión de las desigualdades.

Para ello, se han observado cuatro enfermedades no transmisibles, que son el cáncer, las patologías cardiovasculares, las respiratorias crónicas y la diabetes, así como factores de riesgo clave, como el consumo de tabaco y alcohol, la obesidad y las dietas poco saludables, la falta de actividad física y la contaminación atmosférica. Los datos han sido recogidos de registros nacionales durante la última década y se estratifican por edad, sexo, situación económica, educación, lugar de residencia, discapacidad, empleo y situación migratoria.

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Con todo, y tras especificar que los diferentes factores pueden influir en la exposición al riesgo de enfermedades no transmisibles y en el acceso a los servicios de salud, lo que puede manifestarse en todas las etapas -desde la prevención y la reducción de la exposición a los factores de riesgo hasta el diagnóstico, el tratamiento y el manejo de la patología-, el documento recoge que en todos los países, las mujeres más pobres y con menor nivel educativo tienen menos probabilidades de someterse a pruebas de detección de cáncer de cuello uterino.

MENOS ACCESO AL TRATAMIENTO DE LA HIPERTENSIÓN EN POBLACIONES RURALES

Por su parte, el consumo de tabaco sigue siendo mayor entre los hombres con menor nivel educativo que entre los que gozan de uno mayor, mientras que en muchos países de ingresos bajos y medios, las poblaciones rurales tienen menos acceso que las urbanas al diagnóstico y tratamiento de la hipertensión y a las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino. Los hogares rurales también pueden estar más expuestos a la contaminación del aire en el interior de sus viviendas, mientras que las poblaciones urbanas suelen estarlo más en el exterior.

Además, los hombres son más propensos a consumir tabaco y alcohol, y menos a recibir un diagnóstico y tratamiento para la hipertensión, y las mujeres lo son menos a realizar suficiente actividad física, mientras que la obesidad es más común entre ellas, especialmente en países de ingresos bajos y medios. Los adultos jóvenes con hipertensión son menos tendentes a recibir un diagnóstico y tratamiento que los mayores con la afección, siendo la falta de actividad física algo que aumenta con la edad y la obesidad es más común en personas de entre 40 y 70 años.

Junto a ello, el desempleo se asocia con mayores niveles de inactividad física, y las personas con discapacidad pueden enfrentar mayores obstáculos para la prevención, la detección y el tratamiento. Por otro lado, los migrantes pueden enfrentar barreras financieras, administrativas, lingüísticas u otras para acceder a los servicios de salud.

Los datos pueden contribuir al diseño y la implementación de programas y políticas para combatir las desigualdades, ya que una mejor recopilación de resultados ofrece a los países la oportunidad de enfocar la prevención y la atención de las enfermedades no transmisibles de manera más eficaz, mejorar los resultados de salud y garantizar que el progreso llegue a las poblaciones que se encuentran rezagadas. Por ello, la OMS ha destacado el informe complementario 'Las desigualdades ocultas tras las enfermedades no transmisibles: de la evidencia a la acción', que describe cómo las naciones pueden utilizar la información para fortalecer la prevención y el control de las patologías.

"Los datos sobre desigualdad no se limitan a documentar diferencias, sino que son una herramienta para la acción", ha sostenido al hilo el director del Departamento de Datos, Salud Digital, Análisis e Inteligencia Artificial (IA) del organismo, el doctor Alain Labrique, que ha concluido afirmando que los resultados "ayudan a los países a adaptar mejor sus políticas y programas, identificar las brechas en la cobertura y hacer un seguimiento de si el progreso llega a todos los grupos de población".