El alcalde de Cádiz firma la declaración para constituir la Alianza Iberoamérica 500+

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El alcalde de Cádiz, Bruno García, ha firmado junto al resto de regidores de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI), la Declaración de Santa Marta, que es un documento con una declaración de intenciones para la constitución de la 'Alianza Iberoamérica 500+: Ciudades con legado para el futuro'.

Según ha explicado el Ayuntamiento en una nota, esta declaración se ha firmado durante la celebración en Madrid del II Encuentro de Ciudades Iberoamericanas que tuvo lugar este lunes en Madrid. La cita estaba organizada por la UCCI, de la que Cádiz forma parte, y la Secretaría General Iberoamericana (Segib) y servía como previa a la Cumbre de Jefas y Jefes de Estado que se celebrará los días 4 y 5 de noviembre en Madrid. Este año regresa a España después de la de 2012, que tuvo lugar en Cádiz.

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Bruno García ha considerado que la presencia de Cádiz en una iniciativa como esta declaración "va a servir para poner en común las experiencias de otras muchas ciudades y compartir los desafíos que se presentan en el futuro".

La Alianza Iberoamerica 500+ refleja la voluntad e intención de constituir "un espacio permanente de cooperación, articulación e intercambio entre ciudades iberoamericanas con mas de 500 años desde su fundación, aquellas que alcancen este hito de aquí a 2050 y/o aquellas que cuenten con centros históricos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco", ha explicado.

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En esta declaración se refleja que las ciudades iberoamericanas firmantes "reconocen que son territorios que históricamente han contribuido a las construcción y desarrollo de la región iberoamericana". En este sentido, se señala que "hoy seguimos siendo centros de convivencia, cultura e innovación y nodos estratégicos del intercambio económico, social y territorial donde convergen la creatividad, el conocimiento y las oportunidades de desarrollo regional", ha indicado.

Según ha explicado, en la declaración se plantean diez objetivos, entre los que se encuentran valorar, proteger y dinamizar el patrimonio cultural e histórico, material e inmaterial como un activo estratégico para el desarrollo territorial sostenible, promover el desarrollo urbano inclusivo y la regeneración de centros históricos, impulsando inversiones estratégicas en infraestructura pública, así como iniciativas que reduzcan la segregación socioespacial y fortalezcan la vitalidad del espacio público.

Igualmente, plantea gestionar las transiciones demográficas, analizando sus dinámicas e impactos económicos, sociales y sobre el desarrollo urbano, e integrando estrategias que aseguren servicios inclusivos, oportunidades laborales y calidad de vida para todos los grupos etarios, así como gestionar el turismo de manera equilibrada y sostenible, fortaleciendo estrategias que consideren los efectos del turismo sobre el territorio y las necesidades de distribuir sus beneficios de manera equilibrada en las ciudades.

También recoge incorporar la educación patrimonial, la participación ciudadana y la formación continua de todos los actores turísticos para cultivar una cultura compartida de respeto, inclusión y sostenibilidad de las ciudades, sus patrimonios y centros históricos, así como incorporar la innovación tecnológica como herramientas de gestión, promoviendo el uso de tecnologías digitales para mejorar la administración pública, la prestación de servicios, la atención a los problemas sociales y la toma de decisiones basadas en datos, avanzando hacia modelos de ciudad más eficientes, inclusivos y centrados en las personas.

Como séptimo punto aparece promover la Alianza Iberoamérica 500+ como plataforma de cooperación entre ciudades, generando vínculos de cooperación mediante redes activas de intercambio de experiencias, dilemas, conocimientos, lecciones aprendidas y buenas prácticas, y reconociendo, sistematizando y transfiriendo los aprendizajes acumulados en la gestión de nuestros territorio y espacios históricos como un activo estratégico para afrontar los desafíos contemporáneos.

Finalmente, recoge promover la estructuración e implementación de proyectos estratégicos conjuntos, orientados a fortalecer las capacidades de nuestras ciudades y ampliar el impacto de las iniciativas locales a escala regional e internacional, así como impulsar el diálogo multiactor entre administraciones, sector privado, academia, organizaciones sociales y ciudadanía para una gobernanza más participativa, transparente y eficaz, que permita encontrar soluciones efectivas y eficaces a los desafíos que enfrentan las ciudades de la Alianza en la preservación de su legado y en su proyección a 500 años.