
El riesgo país de Francia, expresado como el diferencial entre el rendimiento exigido a los bonos a diez años del país galo respecto de la referencia del 'bund', llegaba a alcanzar este lunes los 146 puntos básicos, la mayor brecha desde principios de octubre, después de que el interés de la deuda francesa haya aumentado al 4,90%.
El repunte de la percepción del riesgo de la deuda francesa respecto de la referencia de Alemania refleja la preocupación sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas del país galo, en medio de un clima de tensión tras los fuertes disturbios registrados durante el fin de semana en los meses finales de Emmanuel Macron al frente de la República.
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En este sentido, el Elíseo ha informado este lunes de que l presidente de Francia, Emmanuel Macron, había rechazado la dimisión presentada por el ministro del Interior, Laurent Nuñez, en el marco de las protestas y disturbios de los últimos días.
Sobre la incertidumbre en los mercados respecto de la deuda francesa, el responsable de Macro de ING Research, Carsten Brzeski, defendía la semana pasada que la idea de que esto pueda ser una crisis de deuda soberana del euro 2.0 resulta "descabellada", porque Francia "no es una segunda Grecia".
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"La situación es completamente diferente", recordaba, añadiendo que, además, la zona euro dispone ahora de un cortafuegos formado por varias instituciones nuevas creadas para actuar como una especie de barrera contra el contagio, destacando el Mecanismo Europeo de Estabilidad, que podría ofrecer ayuda si fuera necesario.
Asimismo, hace unos días la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), la francesa Christine Lagarde, defendí que Francia deberá resolver a nivel doméstico mediante políticas fiscales sus dificultades, enfriando así la posibilidad de que la entidad pudiera llegar a intervenir para aliviar las presiones sobre la deuda soberana del país galo.
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"Hay circunstancias particulares que hacen que algunos países se vean más afectados, y Francia es un claro ejemplo", comentó la banquera central de la eurozona durante el evento en Bangkok, donde subrayó que "la solución principal y prioritaria reside en Francia, y tiene que ver con las políticas fiscales".
En esta línea, el gobernador del Banco de Francia, Emmanuel Moulin, había afirmado con anterioridad que no se dan las condiciones para una intervención del BCE, cuya misión es combatir la inflación, "no resolver los problemas presupuestarios de Francia".
En este sentido, Moulin apostaba por tomar medidas, ya que las soluciones a la situación "están en casa", empezando por aprobar un presupuesto y comprometerse a controlar el déficit.