Un estudio internacional, en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), reconstruye cómo se produjo la riada mortal del Himalaya del pasado mes de agosto, con nuevas informaciones sobre los acontecimientos que originaron el desastre ocurrido el 26 de agosto en la frontera entre Nepal y China, que dejó miles de víctimas y daños materiales de gran magnitud.
El estudio, liderado por un equipo de Nepal y publicado en la revista 'Seismica', ha reconstruido la secuencia de este acontecimiento utilizando datos registrados por redes sísmicas regionales. Así, constata que el principal colapso ocurrió a las 02:52:16 UTC del 26 de agosto y la energía liberada de este suceso fue equivalente a la de un terremoto de magnitud 5,2.
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El volumen de material movilizado se estima en aproximadamente 100 millones de metros cúbicos, compuesto principalmente por roca y material glaciar. Los datos también permitieron seguir el avance de la gigantesca inundación posterior, que sorprendió tanto a las personas situadas en la frontera entre Tíbet y Nepal como a los habitantes del valle del Trishuli.
Su velocidad superó los 165 km/h en el primer tramo analizado, y las vibraciones asociadas al flujo fueron registradas durante varias horas, incluso en estaciones situadas a más de 100 kilómetros (km) del río. Asimismo, las vibraciones del terreno provocadas por el evento fueron observadas en todo el planeta, a distancias superiores a 19.000 km.
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"Para caracterizar la secuencia de los hechos, el equipo científico examinó observaciones sismológicas a partir de estaciones sísmicas. Dada la magnitud del desastre, los sismómetros de Nepal y de China detectaron claramente las vibraciones generadas por el desprendimiento de la ladera" señala Jordi Díaz, investigador del CSIC en Geociencias Barcelona (GEO3BCN).
En la Península Ibérica, Díaz analizó las ondas generadas por el colapso del glaciar registradas por las estaciones sísmicas de las redes del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC).
Los datos sísmicos también han revelado varios eventos sísmicos durante las horas y los días previos al colapso. De los más de 60 eventos detectados en las dos semanas previas al evento, uno ocurrió apenas 17 minutos antes del colapso principal y presentó una energía equivalente a la de un terremoto local de magnitud 2,5, precisa el estudio.
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Los investigadores indican que todavía queda por determinar si estas señales estuvieron relacionadas con movimientos precursores de la ladera. En cualquier caso, el equipo investigador defiende que estas observaciones ponen de manifiesto el valor de una red regional de vigilancia sísmica para detectar futuros fenómenos de este tipo y contribuir a la emisión temprana de alertas para las poblaciones afectadas.
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