BM: La economía de África subsahariana crecerá un 4,3 % en 2026 pese a la tensión mundial

Guardar

Nairobi, 6 oct (EFE).- La economía de África subsahariana crecerá este 2026 un 4,3 % a pesar de las tensiones geopolíticas mundiales, el impacto climático, los brotes de enfermedades, la inseguridad, la caída de la ayuda internacional al desarrollo o la presión fiscal, según un informe del Banco Mundial (BM) difundido este martes.

El nuevo informe semestral del BM sobre la economía de África subsahariana prevé que el crecimiento regional suba 0,3 puntos porcentuales respecto al año anterior.

PUBLICIDAD

El mayor crecimiento del producto interior Bruto (PIB) se dará en Sudán del Sur (20,3 %), Etiopía (9,2 %) y Guinea-Conakri (8,1 %), mientras que Guinea Ecuatorial es el único país de la lista con un descenso, del 1,2 %.

"A pesar de un entorno mundial complejo, la actividad económica en el África subsahariana sigue demostrando una resiliencia notable, con previsiones de crecimiento al alza para casi tres cuartas partes de los países de la región", afirma el economista jefe del BM para la región de África, Andrew Dabalen.

PUBLICIDAD

Estas mejoras se deben a factores como la recuperación impulsada por las materias primas, que estimulan la actividad en algunos países, especialmente en los exportadores de petróleo; la recuperación del sector agrícola; el fortalecimiento de la demanda interna; y el impulso de reformas que mejoran el entorno empresarial.

Sin embargo, este crecimiento seguirá siendo "insuficiente" para que los países de la región logren una reducción "sustancial" de la pobreza extrema o la creación de empleos suficientes para una fuerza laboral regional que "crece a gran velocidad".

"Estos avances reflejan años de reformas y una mejor gestión económica. El próximo desafío consiste en transformar el crecimiento en más empleos y mejores oportunidades", añade Dabalen.

Mientras tanto, se proyecta que la tasa de inflación regional aumente del 3,7 % en 2025 al 5,5 % en 2026, como consecuencia del alza del precio del combustible, de los fertilizantes y de los alimentos.

Los autores del informe achacan esta situación principalmente a la guerra en Oriente Medio, pero también al brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), a fenómenos climáticos extremos como El Niño o a desafíos políticos y de seguridad.

También advierten de que nuevas tensiones geopolíticas podrían provocar "aumentos adicionales" en el precio de las materias primas e intensificar la inflación.

El estudio muestra que la deuda pública de África subsahariana se ha estabilizado en torno al 57 % del PIB, aunque señala que su elevado coste sigue limitando el gasto en salud, educación e infraestructura.

Del mismo modo, el informe detalla que la disminución de la ayuda al desarrollo ha provocado que los países se enfrenten a una "presión creciente" para movilizar recursos internos, profundizar los mercados de capitales locales y asegurar una financiación más sostenible.

Por otro lado, el BM indica que invertir en inteligencia artificial (IA) puede "transformar" el crecimiento de la región, lo que se traduciría en más empleos, en una mejora de los servicios y en una mayor productividad.

"Al invertir en los cimientos de una economía preparada para la inteligencia artificial, los países africanos pueden lograr ganancias de productividad, impulsar la innovación y acelerar la transformación estructural necesaria para elevar el nivel de vida y reducir la pobreza", agrega Dabalen.

Con todo, la mayor parte de los países de África subsahariana aún se encuentran en una etapa "inicial" de adopción de la IA, y su actividad se concentra principalmente en Kenia, Nigeria y Sudáfrica.

En los países de la región, la mayor oportunidad se encuentra en aplicaciones de IA a pequeña escala, asequibles y que requieran poco ancho de banda para sectores como la educación, la agricultura, la salud, las finanzas, la logística y la administración pública, en lugar de sistemas de vanguardia.

Para materializar estos beneficios, el BM destaca que será necesario invertir en electricidad fiable, conectividad asequible, competencias digitales, datos de calidad, infraestructura informática y una gobernanza eficaz. EFE