Fundación Madrina propone ante la crisis de vivienda realojar a familias en pueblos de la España abandonada

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Fundación Madrina ha propuesto ante la crisis de la vivida que afecta a las grande ciudades promover soluciones como el realojo de familias en pueblos de la España abandonada y ha recordado que existen 3,8 millones de casas sin uso.

"Mientras las grandes ciudades acumulan un déficit de 750.000 viviendas, en los pueblos de menos de 100 habitantes siete de cada diez casas están vacías", ha recordado la organización con motivo del debate en el Congreso de los decretos de vivienda.

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Como muestra, la organización ha hecho referencia al programa de realojo rural de la Fundación Madrina, articulado en torno a la repoblación, la reforestación, la reconstrucción y la revalorización que ha permitido el asentamiento de 350 familias y 1.200 niños en municipios de Castilla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura, entre otras regiones. "Allí los niños no son un problema, sino la razón de que la escuela siga abierta: pueblos de menos de 500 habitantes evitan su cierre o abren aulas gracias a ellos", ha argumentado la entidad social.

Según la Fundación, una familia realojada paga unos 300 euros al mes por una vivienda en un Pueblo Madrina, mientras que en Madrid una habitación de unos 10 metros cuadrados cuesta entre 500 y 800 euros.

Según la entidad, la demanda ya supera la capacidad de respuesta y más de 800 familias esperan en la lista para trasladarse al campo. El cuello de botella es la desconfianza de los propietarios rurales que, pese a las casas vacías, no las alquilan por miedo al impago o a los desperfectos, según la entidad social.

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La Fundación propone dar seguridad jurídica a esos propietarios mediante la colaboración con la red notarial y un alquiler social garantizado con respaldo público, medidas que, calcula, permitirían multiplicar por diez el ritmo de realojos.

"No decimos que todas las familias deban irse al campo, sino que quien quiera pueda hacerlo con garantías: una casa asequible, una escuela abierta y un propietario que confíe. Esa alternativa existe y funciona; lo que falta es seguridad jurídica para multiplicarla",ha argumentado Conrado Giménez, presidente de Fundación Madrina.