
Christa Pike, la mujer condenada a muerte por asesinato en primer grado de una compañera de clase en 1996 --cuando tenía 19 años--, ha sido hospitalizada tras recibir dos inyecciones letales, según ha informado su equipo legal, que ha criticado la actuación de las autoridades durante la ejecución, a la que dio luz verde horas antes el Tribunal Supremo al anular una suspensión temporal de la misma para revisar el análisis judicial de los abusos que habría sufrido en la infancia.
El abogado defensor federal Luke Ihnen, integrante del equipo legal de Pike, ha declarado a la cadena local de Nashville (Tennessee) WSMV que la condenada sigue con vida tras habérsele administrado dos inyecciones letales, agregando que la defensa ha decidido presentar una moción de urgencia para suspender la ejecución, en una nueva fase del complejo proceso legal que la ha envuelto.
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"Esta noche, el estado de Tennessee ha vuelto a fracasar en la ejecución de una pena capital legal", ha criticado en un comunicado el equipo legal de Pike, que ha señalado que "las preocupaciones expresadas" por su clienta "han resultado ser ciertas", enumerando una "dificultad para acceder a las venas, venas que han colapsado o se han roto, pentobarbital degradado y ausencia de atención médica de emergencia cuando las cosas inevitablemente salen mal; todo ello bajo un protocolo que permanece envuelto en el secreto".
Asimismo, han remarcado que, aunque saben que "Christa está recibiendo tratamiento en un hospital cercano", no se les ha informado acerca de su estado.
Pese a lo crítico de la situación, las autoridades del estado de Tennessee han defendido su conducta, asegurando haber seguido "todos los pasos del protocolo de ejecución legal y establecido por el estado, aprobado por la oficina del fiscal general" del mismo.
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"El agente químico de inyección letal previsto en el protocolo ha demostrado ser eficaz sistemáticamente, y dicho protocolo no contempla procedimientos adicionales más allá de los realizados esta noche", han alegado, anotando que, efectivamente, "Christa Pike ha sido trasladada a un centro médico externo".
Según la reconstrucción cronológica de WSMV, los medios y testigos de la ejecución han podido observar la escena en dos tramos de 20 y 15 minutos, aproximadamente, de un total de más de dos horas que han permanecido en la sala, la mayoría del tiempo con las cortinas de la habitación en la que se encontraba Pike cerradas.
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Esta nueva eventualidad reaviva las críticas hacia el estado de Tennessee por su gestión de las ejecuciones, tras tener que suspender en mayo la de Tony Carruthers después de que el personal médico no lograra establecer un acceso intravenoso, un proceso que duró más de una hora. Mark Fowler, el médico que participó en el intento de ejecución de Carruthers, también supervisó el intento de ejecución de Pike, ha recogido la cadena WSMV.
El gobernador del estado, Bill Lee, ya había ordenado anteriormente una larga pausa en las ejecuciones tras una serie de intentos fallidos que pusieron bajo escrutinio el proceder de las autoridades de Tennessee.
Este caso se ha visto además salpicado de un cambiante escenario judicial en el que este mismo miércoles un tribunal de apelaciones frenó temporalmente la ejecución para reevaluar si las acusaciones de abuso sexual que sufrió siendo niña fueron analizadas de manera exhaustiva durante el juicio en el que se le condenó a muerte. En cambio, el Tribunal Supremo ha terminado por dar luz verde a la ejecución pese al disenso expresado por las tres magistradas demócratas de la corte, que reclamaron, precisamente, que se facilitase primero la revisión del proceso judicial en torno a los abusos alegados por la defensa de Christa Pike.
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