Del Marsella al Dinamo de Kiev: los precedentes que amenazan al Barcelona

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Juan José Lahuerta

Madrid, 1 oct (EFE).- El Olympique de Marsella, el Dinamo de Kiev, el Fenerbahçe o el Skënderbeu albanés forman parte del historial de clubes castigados por la UEFA por quebrar la integridad de las competiciones, una colección de precedentes que adquiere actualidad después de que el organismo europeo confirmara que tendrá en cuenta la documentación enviada por el Real Madrid en la investigación del caso Negreira.

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La UEFA confirmó este jueves la recepción de una 'cantidad considerable' de documentos remitidos por la entidad presidida por Florentino Pérez. El club blanco, a su vez, reclamó este jueves a través de un comunicado una resolución rápida sobre los pagos efectuados durante años por el Barcelona a José María Enríquez Negreira, vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA) de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) entre 1993 y 2018.

No existe, sin embargo, un caso idéntico. En la mayoría de los precedentes, la UEFA pudo relacionar la conducta de los clubes con la manipulación o el intento de manipulación de partidos determinados. La incógnita en el caso Negreira es si los pagos al que fue número dos de los árbitros españoles bastan para concluir que existió una actividad destinada a influir en la competición, aunque no se identifique un encuentro amañado.

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En España, la causa continúa técnicamente abierta en el Juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona, aunque el plazo de investigación venció el 1 de septiembre y la jueza rechazó prolongarlo otros seis meses, como habían solicitado el Real Madrid y la Fiscalía. Todavía quedan dos testificales previstas para noviembre y el auto que deberá decidir si el procedimiento avanza hacia juicio o se archiva total o parcialmente.

La Audiencia de Barcelona desestinó en 2024 el delito de cohecho, pero la investigación prosiguió por posibles delitos de corrupción deportiva, administración desleal y falsedad mercantil. Entre los investigados figuran el Barcelona, sus expresidentes Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu y los exdirectivos Óscar Grau y Albert Soler. Los hechos correspondientes al primer mandato de Joan Laporta (2003-2010) se consideran prescritos.

El precedente de mayor impacto sigue siendo el Olympique de Marsella. En mayo de 1993, pocos días antes de la final de la Copa de Europa que disputó frente al Milan, dirigentes del club francés sobornaron a jugadores del Valenciennes para que redujeran su intensidad y evitaran que sus futbolistas llegaran cansados o lesionados al encuentro decisivo (aquel partido lo ganó el Marsella 0-1, pero administrativamente quedó finalmente registrado como un 0-0).

El Marsella ganó la Copa de Europa (1-0 con un tanto de Basile Boli), pero la UEFA lo excluyó de la edición siguiente y le impidió disputar la Supercopa. La FIFA también apartó al club francés de la Copa Intercontinental que finalmente disputó el Milan ante el Sao Paulo. El título continental no fue revocado porque la manipulación afectó a un partido de la Liga francesa.

El caso demostró que la UEFA puede excluir de Europa a un equipo por corromper un encuentro nacional, aunque su propia competición no haya sido manipulada.

Más próxima al mundo arbitral fue la caída del Dinamo de Kiev. En septiembre de 1995, dirigentes del club ucraniano intentaron sobornar al colegiado español Antonio Jesús López Nieto antes de un partido de Liga de Campeones frente al Panathinaikos. El ofrecimiento incluía 30.000 dólares y dos abrigos de visón. El propio colegiado alertó al observador arbitral de la UEFA, que denunció los hechos en su informe.

La UEFA expulsó inmediatamente al Dinamo de aquella competición y le impuso inicialmente tres años fuera de Europa. La sanción fue confirmada en apelación, aunque meses después el organismo levantó los dos años restantes.

También aparece en la lista de sancionados el Anderlecht, excluido en 1997 durante una temporada por el pago realizado al árbitro español Emilio Guruceta, encargado de dirigir la polémica remontada contra el Nottingham Forest en las semifinales de la Copa de la UEFA de 1984.

Después de perder 2-0 frente al conjunto inglés, el conjunto belga ganó 3-0 con un penalti muy discutido y un gol anulado en el tiempo añadido a Paul Hart que habría clasificado a los ingleses. Trece años después, el entonces presidente del Anderlecht, Constant Vanden Stock, admitió haber entregado un millón de francos belgas a Guruzeta, que sostuvo que se trató de un préstamo.

El TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo) anuló posteriormente el castigo porque había sido impuesto por el Comité Ejecutivo de la UEFA, un órgano sin competencia disciplinaria. La decisión no exculpó al Anderlecht sobre el fondo de los hechos, sino que corrigió un procedimiento defectuoso.

El Fenerbahçe representa uno de los precedentes jurídicos más importantes para entender el procedimiento que podría seguir ahora la UEFA. El organismo europeo lo consideró implicado en la manipulación de ocho partidos de la Liga turca del curso 2010/11 y lo excluyó de las dos siguientes competiciones europeas en las que tuviera derecho a participar. El TAS confirmó el castigo y la sanción comenzó a cumplirse en la Liga de Campeones de la edición 2013/14.

Además, el Metalist ucraniano quedó fuera de la Liga de Campeones 2013/14 por el amaño de un partido liguero disputado cinco años antes (ante el Karpaty Lviv que ganó 4-0), mientras que el Beşiktaş perdió una temporada europea por la manipulación de la final de la Copa turca de 2011, que ganó por penaltis al Istanbul Büyükşehir después de ofrecer supuestamente futuros fichajes a dos jugadores rivales a cambio de que bajaran su rendimiento.

Pero los castigos más severos recayeron sobre clubes modestos. El Pobeda macedonio recibió ocho años de exclusión por amañar una eliminatoria de Liga de Campeones frente al Pyunik armenio y el Skënderbeu fue suspendido durante diez años y multado con un millón de euros después de que los sistemas de vigilancia de apuestas detectaran un amplio patrón de manipulación.

'Calciopoli' ofrece el paralelismo más cercano a una influencia estructural sobre el arbitraje. El Juventus fue descendido y perdió dos títulos de la Serie A por las maniobras de sus dirigentes alrededor de las designaciones arbitrales, aunque aquellas sanciones fueron impuestas por la Federación Italiana, no directamente por la UEFA. Además, fueron sancionados con pérdida de puntos Milan, Lazio y Fiorentina.

El artículo 4 vigente permite a la UEFA declarar inelegible durante una temporada a un club si alcanza el convencimiento suficiente de que participó directa o indirectamente en actividades dirigidas a influir en un partido. No necesita esperar una condena penal ni está obligada a asumir las conclusiones de un tribunal nacional.

Los pagos al entorno de Negreira continuaron hasta 2018, dentro del periodo que puede examinar actualmente la UEFA. Su gran desafío será acreditar para qué se pagó al exvicepresidente del CTA. Los precedentes prueban que la intención de influir puede bastar, aunque todavía debe determinarse y probarse si esa intención existió en el Barcelona. EFE