Gonzalo Sánchez
Roma, 30 sep (EFE).- Un palabro acapara estos días el léxico político italiano: 'Stabilicum'. Se trata del nombre dado a la ley electoral propuesta por Giorgia Meloni, cumpliendo con la costumbre ya consolidada de declinar su título a un latín macarrónico. Aunque, siguiendo el juego, sus detractores prefieren llamarla 'Melonellum'.
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La primera ministra ultraderechista intenta reformar la ley en su último año de legislatura y desde esta tarde afronta en la Cámara de Diputados la fase definitiva de una tramitación llena de enmiendas, duros debates y titubeos... incluso entre sus socios de coalición.
La normativa, que de ser aprobada regulará las elecciones generales de 2027, ha sido bautizada oficiosamente como 'Stabilicum' porque su intención proclamada -y cuestionada por la oposición- es garantizar estabilidad generando mayorías parlamentarias sólidas.
Pero, ¿por qué se ha latinizado su título? ¿Cada cuánto tiempo cambia Italia de sistema? ¿Cuáles son los precedentes? Este es un recorrido por la agitada legislación electoral de Italia y, de paso, por algunas de las anécdotas que la acompañaron.
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- Un debate recurrente: hubo un largo período de 47 años en el que Italia usó una misma ley para sus elecciones: desde la proclamación de su República en 1946 hasta el 1993, tiempos convulsos por los escándalos políticos de 'Manos Limpias' (con puntuales excepciones como la 'Ley Estafa' de 1953).
Fue desde 1993, tras el colapso por el peso de la corrupción de los partidos hegemónicos desde la posguerra, cuando el país se enredó en la redacción de sucesivas leyes electorales: cuatro solo hasta 2017. La de Meloni será la sexta de la democracia italiana, sin contar las que regulan territorios especiales o algunas menores derogadas poco después en el pasado.
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- Alusiones latinas: La primera reforma electoral de la llamada 'Segunda República' fue obra del diputado y jurista democristiano Sergio Mattarella, hoy presidente de la República. Su propuesta fue apodada como el 'Minotauro', por conjugar dos métodos de elección de distinta naturaleza, pero acabaría siendo rebautizada por el maestro de politólogos Giovanni Sartori como el 'Mattarellum'. Su ocurrencia inauguraría la costumbre de 'latinizar' estas reformas electorales.
- ¡Qué guarrada!: Dos legislaturas después, en 2006, llegaría la ley de Roberto Calderoli, exponente de la Liga Norte y ministro de Reformas Institucionales de Silvio Berlusconi. Fue su propio autor quien la tachó públicamente de 'porcata' (guarrada). Tanto que el Tribunal Constitucional acabaría tumbándola parcialmente en 2014. Su nombre, naturalmente, parecía predestinado: el 'Porcellum'.
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No obstante la 'guarrada' siguió en vigor sin los artículos clave borrados por el Constitucional y aquel mejunje legislativo -una ley corregida- recibió el nombre de 'Consultellum' (en Italia esa Corte es conocida como la Consulta). De este modo alumbraría las elecciones generales de 2013, inaugurando una legislatura incierta en la que se sucedieron tres Gobiernos, los de Enrico Letta (2013-2014), Matteo Renzi (2014-2016) y Paolo Gentiloni (2016-2018).
- El apaño de Renzi: En 2015 se aprobó otra reforma electoral que recibiría el nombre de 'Italicum'... y que solo serviría para elegir la Cámara de los Diputados. Entretanto, el Senado, cámara que Renzi intentó en vano eliminar, seguiría siendo regida por el 'Consultellum'.
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- Una única norma para unirlos a todos: Durante aquel periodo, la elección de diputados y de senadores fue regulada por dos normas distintas, hasta que finalmente, en 2017, llegó la propuesta del diputado del Partido Demócrata, Ettore Rosato. ¿Cómo se denominó? El 'Rosatellum' y sirvió para dar las mismas reglas a todo el Parlamento. Con esta ley Meloni ganó las elecciones en 2022.
- En busca de 'Stabilicum': La propuesta de la primera ministra llega en su último año de legislatura con la misión de dar estabilidad a los gobiernos del futuro generando mayorías sólidas, concediendo un premio de escaños a la coalición que alcance el 42 % de los votos.
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Pero su detractores creen que Meloni más bien persigue sus intereses en las urnas, atosigada por la nueva ultraderecha del general Roberto Vannacci, y, por eso, algunos prefieren referirse a su norma con otro término tan sarcástico como previsible: 'Melonellum'. Queda por saber si esta propuesta pasará a la enrevesada historia electoral italiana ya que la Cámara de los Diputados la votará en la primera quincena de octubre. EFE
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