Malasia apuesta por convertirse en el 'hub' de centros de datos del Sudeste Asiático

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 Uxía Pérez

Bangkok, 30 sep (EFE).- La inteligencia artificial (IA) está transformando el mapa tecnológico de Asia y Malasia, con grandes extensiones de terreno, una red eléctrica desarrollada y una amplia conectividad mediante cables submarinos, y ha encontrado en este cambio la oportunidad para convertirse en 'hub' del Sudeste Asiático de centros de datos.

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Durante años, Singapur lideró esta carrera, pero las limitaciones geográficas de la próspera ciudad-Estado han abierto una nueva oportunidad para su vecino del norte, que ha ido ganando terreno hasta convertirse en alternativa para las grandes empresas tecnológicas.

Gigantes como Microsoft, Google o Nvidia han anunciado inversiones millonarias en los últimos años. Lo han hecho atraídos por la estabilidad de Malasia, con grandes extensiones de terreno, una red eléctrica desarrollada y una amplia conectividad mediante cables submarinos, además de una ubicación estratégica, en una de las principales rutas comerciales del continente y alejada de las zonas sísmicas más activas del Cinturón de Fuego del Pacífico.

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En 2024, el primer ministro del país, Anwar Ibrahim, anunció un plan para reforzar el papel de Kuala Lumpur en la cadena global de microelectrónica, una apuesta que ha disparado la inversión en centros de datos con hasta el 18 % del PIB del país, según datos del grupo financiero HSBC.

Esta apuesta por lo digital tiene su reflejo más visible en el estado sureño de Johor, al otro lado de la frontera con Singapur, donde el avance de estos proyectos está transformando el territorio.

Las antiguas plantaciones de palma, una de las grandes industrias exportadoras y contaminantes de Malasia, están siendo sustituidas por enormes complejos industriales, según fuentes consultadas. Son las instalaciones que hacen posible buena parte de la vida digital, guardando y procesando los datos de servicios en la nube, plataformas digitales y aplicaciones de IA.

Pero detrás de esta expansión hay también una abultada factura, ya que estos complejos consumen grandes cantidades de electricidad y agua, además de ocupar enormes extensiones de terreno.

Según datos de la Universidad Sunway facilitados a EFE, en Johor, los centros de datos requieren hasta 3,8 gigavatios de electricidad, una demanda que equivale a cerca de una cuarta parte del consumo eléctrico de la región. De mantenerse el ritmo, podría alcanzar el 40 % del consumo de electricidad del estado para 2035.

"Las fuentes de energía, el uso del agua, la tecnología de refrigeración y la conversión de terrenos deben configurarse cuidadosamente para garantizar que el crecimiento digital fortalezca el bienestar público", dice a EFE la investigadora Cornelia C. Walther, que alerta sobre cómo "la expansión de los centros de datos" se está convirtiendo "en una carga para las personas y el planeta".

El agua es, junto con la electricidad, uno de los recursos que sostienen el funcionamiento de estos edificios, pero también uno de los elementos en los que su expansión puede dejar una mayor huella, por el riesgo de tensionar el suministro y afectar a los recursos hídricos.

El calor que generan los servidores obliga a los centros a utilizar grandes cantidades de agua para su enfriamiento. "El problema es que no hay datos sobre cuánto consume cada instalación o de dónde procede ese suministro", señala a EFE la presidenta de la organización local Sahabat Alam, Meena Raman, quien denuncia que "los intereses de las grandes tecnológicas actualmente priman sobre el interés público".

La llegada de las nuevas infraestructuras han abierto un debate sobre el uso del suelo, el acceso a los recursos y el papel de los vecinos en las decisiones que transforman su entorno. Las protestas de Kota Damansara, a las afueras de la capital, son ejemplo de las tensiones que acompañan la expansión de la industria.

El pasado julio, vecinos de esta localidad se movilizaron contra la creación de un proyecto de centro de datos de tres plantas junto a sus viviendas. La presión hizo que el promotor retirara la solicitud de licencia urbanística para replantear la viabilidad del emplazamiento y del proyecto.

Los centros de datos consumieron en agosto un récord del 9,3 % de la electricidad total de la Malasia peninsular, donde se construyen la mayoría de estos complejos, frente al promedio del 7 % registrado a principios de año, según los datos de Sahabat Alam.

"Su rápida expansión plantea interrogantes sobre si la infraestructura y el marco regulatorio de Malasia están a la altura de las exigencias ambientales y sociales de la industria", apunta la delegación de Greenpeace en el país, añadiendo que su auge "no debe ir en detrimento del acceso de las comunidades a recursos esenciales ni de la transición energética" de Malasia. EFE