La ONU muestra su "profunda preocupación" por los ataques a personal humanitario en plena ofensiva del TPLF

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Naciones Unidas ha expresado este miércoles su "profunda preocupación" por los actos perpetrados contra personal, bienes e instalaciones humanitarias en Etiopía, especialmente en el norte del país, escenario desde la semana pasada de una ofensiva a gran escala lanzada por el Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF), amenazando con el estallido de un nuevo conflicto a gran escala en el país africano.

"Mientras la comunidad humanitaria mantiene su presencia en las zonas afectadas, me preocupa profundamente la persistencia de informes sobre incidentes y acciones que afectan al personal, los recursos y las instalaciones de ayuda, así como a la infraestructura civil, en partes de Etiopía, especialmente en el contexto de la reciente escalada de violencia en las regiones del norte", ha dicho el coordinador humanitario de la ONU para Etiopía, Ozonnia Ojielo.

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Asimismo, ha subrayado en un comunicado que "sigue de cerca" la "rápida evolución" de la situación en el norte del país africano, ante un contexto que "plantea graves preocupaciones en torno a la protección de la población civil, especialmente de aquellas personas desplazadas por el conflicto anterior que hacen frente a nuevos riesgos de protección, al tiempo que surgen nuevos desplazamientos".

Ojielo ha recordado que entre 2025 y 206 las organizaciones de ayuda que operan en estas zonas han sufrido "alteraciones operativas significativas", incluido el robo por parte de grupos armados de al menos diez vehículos, de los cuales solo dos han sido recuperados. Además, se han registrado secuestros, extorsiones y acoso, mientras que edificios públicos e "infraestructura crítica" han sido "ocupados, dañados o sufrido actos de vandalismo".

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"Estas acciones socavan directamente las operaciones de ayuda y privan a las comunidades vulnerables de asistencia vital en un momento de grandes necesidades humanitarias", ha alertado, al tiempo que ha recordado que el personal y los bienes humanitarios están protegidos por el Derecho Internacional Humanitario".

En este sentido, ha hecho hincapié en que "se debe permitir a las organizaciones humanitarias un acceso seguro y sin trabas para prestar asistencia vital sin interferencias" y ha pedido a las partes en conflicto que "respeten el Derecho Internacional Humanitario, observen los principios humanitarios, se abstengan de obstaculizar las operaciones humanitarias y faciliten la entrega segura y sin trabas de asistencia a quienes la necesitan".

"Asimismo, insto a las organizaciones humanitarias que operan en Etiopía a adoptar todas las medidas necesarias para garantizar que todos los vehículos y equipos operativos estén claramente identificados y visiblemente señalizados, a cumplir estrictamente el código de conducta humanitario y a seguir los protocolos de notificación estándar al operar en zonas de alto riesgo", ha zanjado.

El comunicado de Ojielo ha sido publicado después de que la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) alertara recientemente de las "graves limitaciones" causadas por las hostilidades en el norte de Etiopía y remarcara que la situación "se suma a las necesidades humanitarias y afecta a las operaciones humanitarias", que se han visto "gravemente limitadas por los cortes en las telecomunicaciones, la suspensión de vuelos desde y hacia Tigray y algunas zonas de Amhara y las restricciones en carreteras clave".

El TPLF anunció el 23 de septiembre el inicio de una "guerra defensiva" frente a las tropas federales de Etiopía y recalcó que había tomado esta decisión "tras la intensificación de la invasión a través de varios métodos por parte del autocrático y genocida régimen del Partido de la Prosperidad (PP) de Abiy --en referencia al primer ministro etíope, Abiy Ahmed-- contra el pueblo de Tigray", después de semanas de tensiones y aumento de los ataques a pesar del acuerdo de paz firmado en 2022 en Sudáfrica.

El citado pacto, alcanzado en Pretoria tras dos años de guerra en el norte de Etiopía, implicó que Tigray quedara en manos de un gobierno provisional aceptado por las autoridades federales del país. Sin embargo, a principios de mayo el TPLF se hizo con el control de las autoridades regionales, lo que provocó unas tensiones y acusaciones cruzadas sobre incumplimientos de los términos de lo pactado.