Jerusalén, 29 sep (EFE).- Más de 100 colonos judíos asaltaron la aldea palestina de Jalud (norte de Cisjordania ocupada) aterrorizando a familias, quemando viviendas y vehículos y bloqueando carreteras, lo que desembocó en enfrentamientos violentos contra el propio Ejército israelí.
Según informó el propio Ejército este martes en un comunicado, los ataques tuvieron lugar este lunes noche y en ellos intervinieron las fuerzas armadas israelíes conjuntamente con la Policía de Fronteras, cuerpo del que tres de sus agentes sufrieron "heridas leves durante los enfrentamientos y un vehículo resultó dañado".
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Según su versión, una familia palestina de Jalud se vio obligada a abandonar su hogar "tras varios incidentes de carácter nacionalista dirigidos contra ellos", pero "debido a la violencia" aplicada por los colonos judíos "no se pudo completar la misión de devolverlos a su casa".
Estos nuevos actos de violencia colona se producen en Jalud, aldea aledaña a Qusra, donde ya en agosto aterrorizaron a varias familias, cercaron sus viviendas y el Ejército israelí acordonó la zona, permitiendo a los asaltantes seguir dentro de ella en perjuicio de la población local palestina.
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Este caso fue particularmente flagrante porque se grabó a miembros de las FDI interactuando cordialmente y rezando junto a estos colonos frente a las viviendas palestinas.
Sobre los ataques de anoche, Wafa, la agencia oficial de noticias palestina, detalla que dos viviendas de la familia Tubasi, que se había visto obligada ya a evacuar sus casas el pasado mes de julio tras meses de acoso, fueron incendiadas en esta aldea de la gobernación de Nablus.
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Fuentes locales citadas por Wafa agregaron que el ataque sembró el pánico entre los residentes de la aldea, quienes "intentaron enfrentarse a los colonos antes de que llegaran al lugar importantes efectivos del ejército de ocupación israelí", quienes "brindaron protección" a los asaltantes "al tiempo que obligaban a los miembros de la familia Tubasi a evacuar nuevamente".
El 6 de septiembre, el Tribunal Supremo ordenó a las fuerzas israelíes garantizar el regreso de la familia Tubasi mediante un fallo que criticó duramente a las FDI, a la policía y al ministro de Defensa, Israel Katz, por no abordar la violencia desenfrenada de los colonos.
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Según la resolución, las autoridades debían haber escoltado a los palestinos desalojados de regreso a sus hogares antes del 20 de septiembre.
En un comunicado, la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reaccionó a estos hechos condenando "los disturbios" y el ataque contra las fuerzas de seguridad por parte de los colonos.
Netanyahu afirmó que se trata de un "pequeño grupo de alborotadores" que no representan al conjunto de colonos israelíes, que habitan Cisjordania violando el derecho internacional.
El pasado jueves, Netanyahu rebajó ante la Asamblea General de la ONU la violencia colona, afirmando que es "una obsesión" de la comunidad internacional porque son solo "un puñado de jóvenes delincuentes".
Según el último informe de la OCHA (agencia de la ONU para los territorios palestinos), desde enero de 2023 hasta agosto de 2026 se produjeron en Cisjordania al menos 6.190 ataques de colonos que resultaron en víctimas y/o daños a la propiedad.
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En ellos, 72 palestinos murieron y 5.728 resultaron heridos a manos de las fuerzas israelíes o los colonos, al menos 6.500 palestinos se vieron desplazados de sus casas por los colonos y las restricciones de acceso -49 comunidades desplazadas por completo y 83 parcialmente-, se destruyeron 88.000 árboles y más de 3.100 vehículos fueron dañados. EFE
Jerusalén, 29 sep (EFE).- El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) advirtió este martes que las crecientes restricciones a la circulación impuestas por Israel en Cisjordania ocupada y la aceleración de la expansión de las colonias israelíes en el territorio palestino están haciendo "insostenible" la vita cotidiana para la población civil.
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En un comunicado, el CICR recuerda la situación en la que se encuentra este territorio ocupado, donde la violencia y la presencia de colonos israelíes ha crecido exponencialmente con el gobierno de Benjamín Netanyahu -el de más extrema derecha en la historia de Israel- y el control del movimiento de los palestinos por parte de las fuerzas israelíes se ha estrechado.
"Hay que poner fin a la violencia frecuente y grave", afirma en la nota Julien Lerisson, jefe de la delegación del CICR para Israel y los territorios palestinos ocupados.
Lerisson insta a las autoridades israelíes a proteger a la población de la violencia de los colonos. "Debe respetarse lo que establece el derecho internacional humanitario sobre la protección de la propiedad privada y pública, y sobre el acceso de la población a los servicios esenciales", afirma.
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Según el último informe de la OCHA (agencia de la ONU para los territorios palestinos), desde enero de 2023 hasta agosto de 2026 se produjeron en Cisjordania al menos 6.190 ataques de colonos que resultaron en víctimas y/o daños a la propiedad.
En ellos, 72 palestinos murieron y 5.728 resultaron heridos a manos de las fuerzas israelíes o los colonos, al menos 6.500 palestinos se vieron desplazados de sus casas por los colonos y las restricciones de acceso -49 comunidades desplazadas por completo y 83 parcialmente-, se destruyeron 88.000 árboles y más de 3.100 vehículos fueron dañados.
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El CICR advierte además del "abrumador" impacto humanitario de la violencia y de las restricciones de movimiento en un territorio donde Israel ha colocado unas mil barreras en carreteras principales y secundarias, así como puestos de control en la entrada de muchas localidades palestinas que abren y cierran discrecionalmente.
"Las restricciones de movimiento impiden que los pacientes accedan a la atención médica, que los niños vayan a la escuela, que las personas queden aisladas de sus hogares y medios de subsistencia, y que familias y comunidades enteras se enfrenten a condiciones de vida cada vez más intolerables", dice el CICR en su comunicado.
Denuncia en concreto que en ocasiones las ambulancias quedan retenidas durante horas en controles y barricadas, o se ven obligadas a extender sus rutas para evitar cierres de carreteras y situaciones de violencia.
Todo esto, añade, dificulta el trabajo de los servicios de emergencia y pone en peligro la vida de las personas a las que intentan ayudar.
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