Gonzalo Sánchez
Roma, 29 sep (EFE).- La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, afronta desde mañana uno de los momentos clave de su legislatura: la tramitación final de su reforma de la ley electoral con la que pretende orquestar las elecciones generales de 2027, pese a las críticas de la oposición y las dudas de sus socios.
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La Cámara de los Diputados tiene previsto empezar en la tarde de mañana miércoles, a partir de las 16.15 hora local (14.15 GMT), el debate final de la ley electoral antes de su votación definitiva, que se espera presumiblemente a lo largo de la primera semana de octubre.
Se trata de un paso clave para la primera ministra italiana, que al igual que varios de sus antecesores pretende cambiar las reglas de juego de las elecciones en su último año de legislatura.
El texto ha sido bautizado como 'Stabilicum', siguiendo la tradición de denominar en latín este tipo de leyes, porque el objetivo declarado es dar mayor estabilidad al sistema político del país fomentando la conformación de mayorías sólidas.
Por ello, su principal novedad es la introducción de un 'premio' en escaños -70 en la Cámara de Diputados y 35 en el Senado- para la lista o coalición que alcance el 42 % de los votos en las urnas.
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La tramitación parlamentaria de esta norma ha sido muy intrincada y ha revelado importantes divisiones entre los Hermanos de Italia de Meloni y sus socios de coalición: la ultraderechista Liga de Matteo Salvini y la conservadora Forza Italia de Antonio Tajani.
El mayor escollo ha sido el modelo de listas ofrecido por Meloni, un formato híbrido entre listas cerradas y abiertas con líderes blindados y el resto de candidatos de la misma formación sujetos a la elección del votante.
Sus propios aliados no estaban del todo convencidos y en julio llegaron a consumar un 'autogolpe': la coalición perdió -por solo un voto de diferencia- la votación de una enmienda de esta norma por la negativa de los denominados 'francotiradores', parlamentarios de la bancada gubernamental parapetados en el escrutinio secreto.
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Meloni, enfurecida al ver comprometida su mayoría parlamentaria, exigió una "reflexión" a sus socios y estos, al final, acabaron cediendo y aceptando la reforma electoral de su 'jefa'.
Ahora, ante el último paso, la primera ministra se enfrenta a una situación similar aunque, para unir a sus filas, ha decidido proponer la votación definitiva como una moción de confianza: si sus aliados se desmarcan como en julio, habrá crisis de Gobierno.
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Así lo ha avisado Meloni en 'primetime' desde el popular programa televisivo de Bruno Vespa: "Si el Gobierno no tiene la confianza, creo que debemos tomar nota de ello", ha sentenciado.
Su socio y vicepresidente, Antonio Tajani, ha prometido que la ley electoral "será aprobada" y que "no habrá ningún francotirador" en su partido, aunque subrayando que para su formación -dominada de facto por la familia Berlusconi- "la prioridad es la economía".
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Por su parte, la oposición de centroizquierda del Partido Demócrata, el Movimiento 5 Estrellas o Alianza Verde e Izquierdas, rechaza en bloque esta ley por verla "inconstitucional", mientras negocia un programa con el que llegar unida a las elecciones.
La reforma electoral es, en cualquier caso, una carta importante en la manga de Meloni y de sus aliados también en sus intentos de contener el avance de una nueva ultraderecha, la del controvertido general Roberto Vannacci y su Futuro Nacional.
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La derecha gubernamental recela de este militar expedientado por sus tesis homófobas, xenófobas y su postura -más que clemente- con el fascismo o la Rusia de Vladimir Putin y, por ello, preferiría no necesitar sus votos en unas hipotéticas elecciones generales.
Sin embargo las últimas encuestas no excluyen esa posibilidad: un estudio de 'Youtrend' otorga a Vannacci un nada desdeñable 7,8 % de los votos, mientras que Meloni, Tajani y Salvini rozan, sin alcanzar, el 42 % que les otorgaría la mayoría parlamentaria con esta nueva norma, en caso de ser aprobada.
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Pero, además, a lo largo de la próxima legislatura habrá una cita clave para la política italiana: el final del mandato del actual presidente de la República, Sergio Mattarella, en 2029. Y Meloni quiere que la derecha sea decisiva en la elección parlamentaria de su sucesor. EFE