La Policía norirlandesa impide por segundo día la marcha orangista mientras el gobierno autonómico se tambalea

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La Policía de Irlanda del Norte ha mantenido este lunes el cordón instalado frente a los miembros de la Orden de Orange que pretenden desfilar por la calle Garvaghy de Portadown, una zona de mayoría católica, una marcha impedida el domingo por un grupo de nacionalistas irlandeses entre los que estaba la ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O'Neill, del partido Sinn Féin.

Una veintena de miembros de la Logia del Distrito de Portadown de la Orden de Orange --una organización unionista británica radical-- han intentado marchar a primera hora del lunes y de nuevo a primera hora de la tarde, aunque los agentes les han impedido avanzar.

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Desde la Gran Logia de Orange han criticado que se haya impedido la marcha y ha cuestionado las "acciones ilegales" de cargos electos, en referencia velada a O'Neill, y las "repercusiones" que deberían tener.

"Lamentablemente, el nacionalismo y el republicanismo con cargos políticos decide que la ley solo se cumple y aplica cuando les conviene", ha reprochado. Consideran que "no hay ni un ápice de ilegalidad" y por ello piden que "quienes incumplen la ley rindan cuentas por sus acciones".

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O'Neal ha comparecido este mismo lunes en el Parlamento regional de Stormont y ha dicho sentirse "increíblemente orgullosa" de la respuesta de los vecinos de la calle Garvaghy tras "generaciones de dominación sectaria". "Necesitaban nuestro apoyo (...). Los días de supremacía y dominación unionista han terminado", ha declarado.

O'Neill gobierna conforme a los acuerdos para la instauración de la autonomía norirlandesa en coalición con el Partido Unionista Democrático (DUP), y ha sido precisamente su 'número dos', Emma Little-Pengelly, quien ha criticado a la ministra principal por "convocar a la gente a las calles" cuando la situación "pedía calma".

"Ha incumplido la ley y ha animado a otras personas a hacerlo también. Decidió seguir la ley de la turba y no la ley de la tierra", ha reprochado.

Otro diputado unionista, en este caso de Voz Tradicional Unionista (TUV), Timothy Gaston, ha defendido que la marcha unionista pueda realizarse. "Este desfile debe realizarse si tenemos que confiar en los tribunales y en el estado de derecho. Si no hay desfile, no hay Stormont debería ser el mensaje del unionismo", ha planteado.

El secretario de Estado para Irlanda del Norte del Gobierno británico, Chris Bryant, continúa con las gestiones y reuniones con las partes para intentar resolver el contencioso, iniciado tras una decisión de la Comisión de Desfiles --dependiente de Londres-- de autorizar el desfile orangista tras 28 años de veto.

Las marchas orangistas fueron uno de los principales focos de conflicto político durante la década de 1990, lo que llevó a la creación de la Comisión de Desfiles para regularlas. Precisamente, la comisión dictaminó este viernes que la marcha podría realizarse, pero solo con 35 participantes y sin banda de acompañamiento.

El conflicto armado del Irlanda del Norte entre unionistas que abogan por mantener los lazos con Reino Unido y nacionalistas irlandeses que piden reunificar Irlanda se prolongó casi 30 años hasta la firma de los tratados de Viernes Santo de 1998, dejando más de 3.500 muertos.

Pese a que en la actualidad siguen las tensiones entre ambas comunidades dichos acuerdos establecieron el un marco político para resolver la cuestión bajo un régimen autonómico bajo soberanía de Reino Unido con el compromiso de Londres de organizar un referéndum de autodeterminación cuando considere que hay una mayoría para la reunificación con Irlanda.