El Papa León XIV pide a los obispos franceses "máxima vigilancia" ante la lacra de los abusos sexuales

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El Papa León XIV ha pedido este domingo a los obispos franceses mantener la "máxima vigilancia" frente a los abusos sexuales contra menores dentro de la Iglesia, durante una reunión celebrada en Lourdes, en el marco de su visita a Francia.

El Papa ha lamentado el "doloroso flagelo de los abusos a menores cometidos por miembros del clero o en el contexto eclesial" y ha puesto en valor las medidas adoptadas para su prevención y protección.

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"Es necesario continuar por el camino emprendido, manteniendo la máxima vigilancia", les ha trasladado durante la reunión a puerta cerrada con los obispos, antes de oficiar una misa multitudinaria en Lourdes.

Está previsto que el Papa mantenga esta tarde una reunión con siete víctimas de abusos en el seno de la iglesia, que se celebrará en privado.

El Papa también ha animado a los obispos a que, en todos los ámbitos de la vida social, "defendan la libertad y el derecho de la Iglesia a evangelizar" en un mundo cada vez más marcado por "una inquietante polarización" y por "un declive de la fraternidad".

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HACER PENITENCIA POR UN MUNDO QUE VA MAL

Durante la misa en Lourdes, el Papa ha ha ensalzado el mensaje que la Virgen María vino a confiar a santa Bernardita: "una llamada a la conversión, a la vez tierna y apremiante".

"Sí, Dios desea que el hombre viva, que abra los ojos y vuelva a Él", ha reiterado el Papa, tras explicar que convertirse significa "abandonar los senderos del extravío para seguir el Camino de la Vida, abriendo así nuestro corazón a la única Alegría que nunca se acaba".

Además, ha subrayado que "Jesús mismo no se anda con rodeos cuando exhorta a la penitencia", pero "amplía el horizonte de la vida terrenal al de la vida eterna".

"La Virgen nos pide que hagamos penitencia, no sólo por nosotros mismos, que la necesitamos, sino también 'por los pecadores', por un mundo que va mal. ¿Cómo no van a conmover nuestros corazones los conflictos cada vez más extendidos, que destruyen tantas vidas inocentes?", preguntó el Papa, señalando que "el mal que sufre nuestra época proviene del corazón del hombre".