El caso LG destapa una práctica común en la industria: rastrear lo que el usuario ve para vender esos datos

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Los informes que han advertido de que los televisores de LG graban el audio cuando están apagados han permitido ahora poner de relieve que todas las Smart TV cuentan con una función llamada 'Reconocimiento Automático de Contenido' (ACR), que se encarga de reconocer lo que la pantalla está reproduciendo para compartir luego esos datos con terceros.

A principios de este mes, el canal de YouTube Gamers Nexus publicó un análisis de los televisores Smart TV OLED de LG en el que se revelaba que escaneaban la red local en busca de dispositivos, extraían y registraban datos (direcciones IP, intensidad de la señal, nombres de red (SSID) y localización geográfica) e incluso iniciaban la grabación de audio de voz local cuando la pantalla estaba apagada, entre otros descubrimientos.

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Entonces, LG negó las acusaciones de espionaje y explicó que la función ACR "se ofrece de forma opcional bajo consentimiento expreso para proporcionar recomendaciones de contenido, servicios y anuncios personalizados". De tal forma que "si el usuario no da su consentimiento, los datos de ACR no se utilizan con fines publicitarios".

El medio especializado The Verge ha advertido de que no se trata de una función exclusica de LG, sino que todas las Smart TV rastrean lo que ve el usuario debido a una función que es casi omnipresente en todas las marcas y a la que se denomina desde 'Enhanced Viewing' o 'Smart TV Experience' en unos televisores hasta 'Samba Interactive TV' en otros; su funcionamiento se basa en ACR, el reconocimiento automático del contenido que se reproduce en la pantalla.

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Es decir, que el caso de LG ha puesto de relieve una práctica común entre todas las marcas: rastrear todo lo que el usuario ve, recoger esos datos y compartirlos con sus socios. El usuario, al pulsar sobre la aceptación del contrato con el fabricante, conocido como EULA (con decenas de páginas que casi nadie lee) al iniciar el dispositivo, acepta dar esos datos a la marca de su televisor.

Uno de los ejemplos de esta estrategia se encuentra en la compra de Vizio por parte de Walmart en diciembre de 2024 por 2.300 millones de dólares para obtener el control de su sistema operativo (SmartCast), que contaba con millones de cuentas de usuario y que permitió a la cadena de establecimientos comerciales expandir su red de publicidad minorista para mostrar anuncios personalizados.

Esta compra se debe a que los fabricantes de televisores buscan compensar las ventas de televisores con la venta de datos del sistema operativo, por lo que prácticamente el usuario está abocado a que su experiencia con su nuevo televisor sea recogida sin su "conocimiento" para la venta de esos datos a terceros.

El usuario puede rechazar cualquier EULA relacionado con 'Enhanced Viewing', Samba y otros para impedir la venta de sus estadísticas de qué ve, cuándo lo hace, dónde lo ve y cómo lo ve (si usa HDMI o la consola). Asimismo, se recomienda el uso de un 'email' dedicado para el televisor para que, en la medida de lo posible, se pueda desvincular lo que el usuario hace con su televisor de su identidad real, ya que con el uso de ese correo los datos quedarán siempre atados a una identidad anónima fuera de la vida digital real de esa persona.

No obstante, el activista principal de Seguridad y Privacidad de la Electronic Frontier Foundation (EFF), Thorin Klosowski, declaró a The Verge que se necesita una ley federal de privacidad integral "que abarque este tipo de recopilación y uso indebido de datos".

Al respecto, explicó que hace falta una ley que exija un consentimiento previo explícito "sin trucos de diseño engañosos para obtenerlo, y un requisito de minimización de datos, que limite a las empresas a utilizar los datos únicamente para lo necesario con el fin de prestar el servicio".