La Policía Nacional clausura un piso-prostíbulo en Parla y libera a nueve mujeres víctimas de trata

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La Policía Nacional ha liberado a nueve mujeres víctimas de un entramado criminal dedicado a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, al tiempo que ha clausurado el piso-prostíbulo de la localidad madrileña de Parla donde las mujeres eran obligadas a ejercer la prostitución en condiciones denigrantes.

Los agentes han detenido a otras ocho personas --cuatro hombres y cuatro mujeres que han pasado a disposición judicial-- como presuntas responsables de delitos de organización criminal, trata de seres humanos con fines de explotación sexual, relativos a la prostitución, la salud pública y de favorecimiento de la inmigración clandestina.

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Las víctimas eran captadas a través de falsos anuncios publicados en páginas web en los que supuestamente se ofrecía trabajo como cuidadora de una persona mayor. Una vez en el domicilio, los responsables las retenían el pasaporte y, según un comunicado de la Policía, las coaccionaban y amenazaban para prostituirse.

El piso, por su parte, había sido configurado para maximizar los beneficios económicos de la organización, y las mujeres vivían hacinadas en una habitación abuardillada sin ventilación y ni condiciones de intimidad. Además, debían estar disponibles las 24 horas del día, no podían elegir a sus clientes y estaban obligadas a ofrecer o consumir sustancias estupefacientes.

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INVESTIGACIÓN DESDE JULIO

La investigación comenzó el pasado mes de julio, cuando los agentes tuvieron conocimiento de la existencia de una organización dedicada a la explotación sexual de mujeres en un inmueble de Parla. Las pesquisas permitieron averiguar que el control sobre las víctimas lo ejercían cinco personas, dos hombres y tres mujeres que imponían las condiciones laborales y empleaban métodos coercitivos para hacer cumplir sus órdenes.

Por otro lado, otras dos dos mujeres, prostitutas de confianza de los líderes de la organización, eran las encargadas de suministrar sustancias estupefacientes para ofrecer y consumir con los clientes, según apunta la Policía Nacional.

Las condiciones económicas impuestas también eran abusivas. Las mujeres no podían elegir a sus clientes y debían pagar distintos servicios de mantenimiento, entre ellos una cuota de diez euros diarios por la limpieza, además de otros gastos, todo ello mediante un acuerdo verbal que, según los agentes, aprovechaba su situación de vulnerabilidad.

Entre las situaciones descritas por los investigadores, algunas mujeres tenían que dormir o prestar servicios sexuales en el baño o en la terraza, ya que tenían prohibido dormir en las camas de trabajo y no había espacio suficiente para todas las personas que vivían y trabajaban en el domicilio.

La operación culminó el pasado 9 de septiembre con la entrada y registro del piso-prostíbulo y su clausura. En ese momento fueron detenidas cinco personas, tres hombres y dos mujeres. Al día siguiente, los agentes localizaron y detuvieron a otras tres personas más.

Durante la operación fueron intervenidos siete teléfonos móviles utilizados para gestionar las citas, un terminal de punto de venta, 3.000 euros en efectivo, pequeñas cantidades de hachís, marihuana y sildenafil, además de medicamentos y abundante documentación.