El Cairo, 14 sep (EFE).- La incertidumbre sobre el futuro de la navegación por el estrecho de Ormuz persiste después de que Irán y Omán decidieran posponer indefinidamente la reunión prevista este lunes en Salalah con los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) para abordar su reapertura parcial y provisional.
El motivo del aplazamiento del encuentro, al que estaban invitados Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Catar y Baréin -que junto a Omán componen el CCG-, además de Irak, es visto por expertos árabes como una falta de "consenso" y una señal de desconfianza en las intenciones de Irán sobre el futuro de la vía.
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Esa perspectiva la refuerza el escueto mensaje en X con el que el ministro de Exteriores omaní, Badr al Busaidi, anunció el aplazamiento de la reunión: la decisión se tomó "en aras del consenso".
Al Busaidi, cuyo país es ribereño -junto a Irán- de Ormuz, dejó claro que Mascate y Teherán siguen "comprometidos a fomentar un diálogo que respalde la estabilidad y la cooperación duradera", sin dar a conocer más detalles.
El encuentro, que iba a celebrarse en la ciudad sureña omaní de Salalah, en el mar Arábigo y alejada de Ormuz, tenía como objetivo explicar a los demás países del CCG el contenido de un acuerdo alcanzado por Teherán y Mascate sobre el estrecho, por donde antes de la guerra pasaba un 20 % del petróleo mundial.
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Ese pacto estipula, entre otros puntos, el establecimiento por Irán y Omán de una ruta marítima alternativa y provisional en el estrecho, mientras que el encuentro pretendía abordar con el resto de países un marco de cooperación para gestionar futuras crisis en la región, un objetivo que Teherán busca desde hace décadas para deshacerse de la influencia estadounidense en Oriente Medio.
Pese a que sus exportaciones de petróleo y gas se han visto fuertemente afectadas por el cierre de Ormuz tras el inicio de la guerra, los países del CCG han dejado claro que no aceptarían ningún entendimiento que no respete el derecho internacional.
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Tanto ese bloque árabe como EE.UU., su principal aliado occidental, insisten en que Ormuz es una vía marítima internacional de libre navegación, protegida por el derecho internacional, por lo que debe ser gestionada bajo el principio de paso en tránsito para garantizar el libre comercio energético sin interferencias ni bloqueos militares.
La guerra ha mostrado una clara "enemistad" de Irán hacia sus vecinos árabes, según han destacado estos países, después de que las instalaciones civiles y de energía de todos ellos fueran blanco de ataques iraníes y de actores alineados con Teherán.
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Baréin ha sido el más directo, al rechazar participar a la conferencia de Salalah, afirmando que "no formará parte de ninguna reunión colectiva en la que participe Irán hasta que se restablezcan las relaciones diplomáticas entre ambos países".
Esos motivos han llevado a varios analistas, como el comentarista bareiní Ahmed Yafar, a considerar que la reunión "nació muerta", según declaró a medios regionales, ya que su principal objetivo era "legitimar" la influencia iraní en la zona.
Pero el portavoz de Exteriores iraní, Esmail Bagaeí, reveló este lunes en su rueda de prensa semanal que fue Riad quien "solicitó que esta reunión no se celebrara por el momento", mientras Arabia Saudí se encuentra inmersa en un conflicto con los rebeldes hutíes del Yemen.
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La convocatoria de la reunión de Omán llegó en un momento de alta presión política y económica sobre Arabia Saudí, el mayor integrante del CCG, por parte de los grupos alineados con Irán, tanto en Irak como en el Yemen.
Riad anunció el pasado viernes el cierre "preventivo" del oleoducto Este-Oeste, su principal vía de exportación alternativa tras el bloqueo de Ormuz, después de sufrir varios ataques con drones supuestamente lanzados desde Irak, aunque las acciones no fueron reivindicadas.
Esta situación coincidió con la rápida y sorprendente derrota de las fuerzas del Gobierno yemení internacionalmente reconocido y respaldado por Riad en el frente occidental del Yemen, después de que los hutíes se hicieran con el control del estrecho de Bab el Mandeb.
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Ubicado en la boca del mar Rojo, ese estrecho es la segunda vía marítima vital para el comercio internacional en la región y la principal alternativa a Ormuz. EFE
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