Descubren un fósil de Charnia, uno de los animales más antiguos, con 560 millones de años

Guardar

Redacción Ciencia, 9 sep (EFE).- Hace 560 millones de años, en el período Ediacárico, cuando aparecieron por primera vez en la Tierra formas de vida complejas, una pequeña criatura fue arrastrada por una antigua avalancha submarina y quedó sepultada en el lecho marino por unos sedimentos que permitieron un extraordinario estado de conservación.

Este fósil, de uno de los animales más antiguos que se conocen, fue descubierto en un campo de ovejas en el Ártico noruego, el primer yacimiento importante de este tipo en Europa en décadas.

PUBLICIDAD

La pieza, una Charnia más parecida a un helecho que a un animal actual, ha sido analizada por un equipo de científicos liderado por la Universidad de Cambridge, en Reino Unido y los detalles del estudio se han publicado en la revista Palaeontology.

Charnia no tenía boca, órganos ni ningún medio visible de movimiento, y era esencialmente una "bolsa llena de sustancia viscosa", como una medusa sésil; sin embargo, se cree que es uno de los primeros animales que existieron.

Muchos fósiles de este periodo de la historia de la Tierra se encuentran como impresiones planas, el nuevo fósil —el primer hallazgo confirmado de Charnia en Escandinavia— se conserva con todo detalle en tres dimensiones, algo increíblemente raro en organismos de cuerpo blando, especialmente de esta época.

PUBLICIDAD

Gracias a su excelente estado de conservación, se descubrió que el fósil contenía sutiles crestas, o "quillas", en cada una de sus ramas, algo que no se había detectado en otros fósiles más planos.

"Cuando ves la misma especie conservada de una manera diferente, empiezas a notar propiedades que no habías visto antes", explica el autor principal, Yorick Veenma, del Departamento de Ciencias de la Tierra de Cambridge.

Si bien se han encontrado fósiles del Ediacárico en diferentes lugares del mundo, el descubrimiento de un nuevo yacimiento en Finnmark, Noruega, sugiere que los primeros animales podrían haber estado mucho más extendidos de lo que se creía, y que otras áreas inexploradas podrían deparar sorpresas similares.

La zona de Noruega donde se hallaron los fósiles se encuentra cerca de un afloramiento donde ya se habían observado indicios de vida ediacárica, como extrañas estructuras de anclaje creadas por organismos al adherirse al antiguo lecho marino.

Sin embargo, nunca se habían encontrado fósiles de estos organismos, hasta que un hallazgo fortuito en un campo de ovejas reveló un rico yacimiento de fósiles. Algunas rocas se habían desprendido de un acantilado, se habían partido y habían dejado al descubierto el fósil de Charnia.

"Como registro fósil, el Ediacárico tiene varios factores en su contra, principalmente que la mayoría de los organismos tenían cuerpos blandos y los esqueletos aún no habían evolucionado, por lo que son más difíciles de conservar", apunta el coautor, Neil Davies, de Cambridge.

Además, este periodo tampoco cuenta con un registro geológico extenso porque para encontrar fósiles deben estar incrustados en rocas sedimentarias, "por lo que si las rocas son menos comunes, resulta más difícil hallarlos. La mayoría de los fósiles del Ediacárico provienen de solo unos pocos yacimientos, lo que hace que sea emocionante encontrarlos en un lugar nuevo", comenta Veenma.

Junto al fósil de Charnia, el equipo identificó otras partes del ecosistema fósil y esperan seguir descubriendo más. "Podría haber toda una comunidad aún por descubrir de estos organismos primitivos conservados allí", avanza Davies.

"Extrañas formaciones con forma de paraguas, cosas que no coinciden con lo que se conoce de otros lugares. Hay una gran variedad de especies desconocidas hasta ahora", detalla.