Berlín, 7 sep (EFE).- La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) tiene una estrella emergente en el ganador de las elecciones de Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, joven político de 35 años que arrasó el domingo con un 43,8 % de los votos y puede convertirse en el primer miembro de este partido en gobernar un estado federado.
Armado con su sempiterna sonrisa, "Uli", como se le conoce en la formación, lideró una exitosa campaña con vídeos difundidos en redes sociales, en los que, entre otras cosas, iba puerta a puerta pidiendo el voto o recorría las calles en paseos grupales con ciclomotores Simson.
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Estos vehículos icónicos de la extinta República Democrática Alemana (RDA) han sido explotados por AfD, como otros símbolos de la época, para atraer a los nostálgicos de los "buenos viejos tiempos".
"La simpatía que irradia este hombre la busca uno en vano en los otros partidos", comentaba en redes un usuario sobre Siegmund, que en Instagram tiene medio millón de seguidores y casi un millón en TikTok, más que el canciller, Friedrich Merz.
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Su carisma y talento comunicativo sobresalen respecto al resto de cuadros y líderes de AfD, incluidos los colíderes Alice Weidel y Tino Chrupalla y otros rostros visibles de la formación, quienes parecen menos naturales y cercanos de cara al público, por lo que se conjetura que Siegmund ponga la mira más allá de Sajonia-Anhalt, en línea con su eslogan: "Todo es posible".
Aunque AfD pulverizó a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merz, que se desplomó en 20 puntos, no logró la mayoría absoluta y el propio Siegmund ha dicho que no se plantea gobernar en minoría, por lo que la posibilidad de que debute como el primer ministro de ultraderecha depende de su capacidad de atraer el apoyo de transfugas de otros partidos.
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Estos mantienen -con la excepción de la poscomunista Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), dispuesta a abstenerse en una tercera votación para permitir la investidura de un Gobierno de AfD con mayoría simple- el conocido como "cortafuegos" o cordón sanitario contra la ultraderecha.
No en vano, en Sajonia-Anhalt, las autoridades de Interior consideran a AfD como caso seguro de extremismo de derechas desde 2023, año en que el partido consiguió su primera alcaldía a escala nacional en la población Raguhn-Jessnitz.
Nacido en 1990 poco después de que cayera el Muro de Berlín, Siegmund es mucho más joven que el habitante medio de Sajonia-Anhalt, de 48,3 años, pero promete "recuperar los buenos viejos tiempos" en una región castigada por problemas demográficos y estructurales y a la cabeza de Alemania en deuda pública per cápita.
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Formado como técnico de comercio mayorista y exterior, estudió a distancia Ciencias Empresariales, mientras trabajaba como comercial.
También estudió para ser sumiller de café en Viena, pero se especializó en perfumes y fundó una empresa de marketing de aromas.
Abandonó pronto la CDU, en la que comenzó a militar a los 18 años, en lo que más tarde calificó de "error", para pasarse a AfD, por la que fue elegido diputado al Parlamento de Sajonia-Anhalt en 2016.
Un año después abandonó la Iglesia católica, cuyos valores sigue llevando "en el corazón", por no comulgar con lo que defiende la institución en Alemania.
Casado y padre de una hija, Siegmund ha sido también objeto de acusaciones de nepotismo, que el propio político rechazó al afirmar que desde su punto de vista no había "ningún problema" en contratar a familiares de otros compañeros de filas.
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Pese a haberse definido a sí mismo como un "tipo completamente normal", varios de los más estrechos colaboradores de Siegmund proceden, según las revista Der Spiegel, de la Juventud Alemana Leal a la Patria, una organización neonazi prohibida en 2009, y que mantiene vínculos con el extremista Movimiento Identitario.
En 2023 participó en una polémica conferencia de extremistas de derechas en Potsdam en la que se discutieron planes para expulsar del país al mayor número posible de extranjeros y de alemanes con raíces extranjeras, algo que el activista identitario austriaco Martin Sellner llama "remigración", un término que AfD usa en su programa.
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Públicamente, Siegmund afirma que su objetivo -si logra formar Gobierno- es sólo deportar a los "ilegales" y a los delincuentes, aunque propugna clases aparte para niños refugiados y en sus vídeos expresa su rechazo "al minarete y al almuecín".
Entre sus promesas se encuentran también sustituir las banderas arcoíris de los edificios públicos por enseñas germanas y dejar de subvencionar "la cultura y el arte antialemanes".
"Queremos volver a honrar nuestra propia historia, considerarla en su conjunto y volver a estar orgullosos de la historia alemana", según su reclamo. EFE
(Recursos de archivo en EFEServicios: 8023702113)
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