Redacción Ciencia, 26 ago (EFE).- Un estudio científico ha detectado una creciente llegada del agua cálida del Atlántico a las profundidades de los fiordos del este de Groenlandia, lo que puede derretir la parte interior de los glaciares y acelerar la pérdida de masa glaciar, entre otras consecuencias ambientales.
Para hacer el estudio, cuyas conclusiones se han publicado este miércoles en la revista Science Advances, los investigadores utilizaron narvales equipados con sensores tecnológicos para recolectar información sobre temperatura y salinidad en las remotas y gélidas aguas de Groenlandia.
Liderado por el Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia y realizado junto a las universidades de Copenhague y Bielefeld (Alemania) y la de California (Estados Unidos), el estudio ha confirmado que esta importante región oceánica está experimentando una mayor "atlantificación", un proceso en el que aguas más cálidas y saladas del Atlántico se mueven hacia los mares árticos.
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Este proceso, que está alcanzando incluso las bases de los glaciares situados a más de 300 kilómetros tierra adentro, tiene importantes consecuencias para los principales patrones de circulación oceánica y las condiciones del hielo marino.
El agua dulce procedente del derretimiento de los glaciares del este de Groenlandia y de la plataforma costera contribuye a dos importantes corrientes árticas en la región pero este sistema oceánico es de difícil acceso y a menudo está bloqueado por hielo marino grueso que impide el paso de los barcos de investigación científica.
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Para recabar esta información, el equipo utilizó seis narvales de la zona, capaces de realizar inmersiones a más de 1.500 metros de profundidad, donde están las capas de agua más profundas y donde se registran los cambios de temperatura.
Los animales fueron equipados con transmisores satelitales que registraban datos de conductividad, temperatura y profundidad, y que transmitían la información automáticamente cuando el animal emergía a la superficie para respirar.
Este uso innovador de la fauna marina permitió al equipo obtener más de 2.000 observaciones de temperatura y salinidad del agua en áreas inaccesibles de la costa este de Groenlandia entre 2017 y 2020, mucho más de lo que pueden obtener los buques científicos de la región.
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Los datos recopilados por estos animales demostraron que el Agua Atlántica Intermedia (AIW), que es más cálida y salina, está penetrando profundamente en los sistemas costeros y fiordos de Groenlandia Oriental.
Esta masa de agua cálida fluye por debajo de la capa de agua polar superficial más fría y llega directamente hasta los frentes de los glaciares que terminan en el mar; y al entrar en contacto con la base de los glaciares, este calor atlántico promueve el derretimiento submarino y acelera la pérdida de masa glaciar.
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Este calentamiento, además, inicia un ciclo de retroalimentación que intensifica progresivamente la pérdida de hielo.
El estudio advierte de que las consecuencias de la atlantificación son globales y locales porque al aumentar el derretimiento glaciar debido al calor atlántico se inyectan grandes volúmenes de agua dulce al océano abierto, lo que podría llegar a desestabilizar la circulación oceánica global a gran escala.
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Además, el reemplazo de aguas frías polares por aguas más cálidas y saladas de tipo templado (atlántico) cambia drásticamente los ciclos de nutrientes, reduce la producción primaria tradicional y desequilibra toda la red trófica de la cual dependen especies altamente adaptadas al frío como los narvales.
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