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Moody’s calcula que México requiere un ajuste fiscal equivalente al 2,4 % del PIB

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Ciudad de México, 13 ago (EFE).- México necesita un ajuste fiscal equivalente al 2,4 % del producto interno bruto (PIB) para estabilizar su deuda, en un contexto de mayor rigidez del gasto y crecimiento persistente de las transferencias, advirtió este jueves Moody’s Ratings.

En un reporte sobre 18 economías de América Latina y el Caribe, la calificadora señaló que el balance fiscal proyectado para México en 2026 es más débil que el requerido para estabilizar la deuda, lo que coloca al país entre los soberanos con mayores necesidades de consolidación, por detrás de Trinidad y Tobago y Brasil.

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Moody’s, que asigna a México una calificación de Baa3 con perspectiva estable, indicó que la deuda mexicana aumentó 14 puntos porcentuales del PIB entre 2019 y 2025, lo mismo que Bahamas, Chile y Colombia.

El informe advierte que una mayor carga de deuda reduce la capacidad de los Gobiernos para absorber choques y eleva la importancia de conseguir mejoras duraderas en el balance primario, es decir, antes del pago de intereses.

La agencia destacó además que el gasto de las administraciones públicas en México aumentó alrededor del 2 % del PIB al comparar el promedio de 2015-2019 con el de 2021-2025, un avance similar al registrado en Chile y República Dominicana.

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Parte del desafío mexicano, añadió la agencia en su reporte, está en la composición del presupuesto.

En este sentido, señaló que las transferencias representan una proporción elevada del gasto rígido del país y registraron aumentos persistentes después de la pandemia, junto con Ecuador y Panamá.

Moody’s define como gasto rígido los pagos de intereses, subsidios, transferencias y salarios públicos, partidas que son obligatorias o difíciles de reducir por razones legales, contractuales, políticas o sociales y que limitan el margen para responder a choques o reducir déficits.

La calificadora también apuntó que México enfrenta restricciones para consolidar sus cuentas mediante mayores ingresos, debido a que el Gobierno federal debe compartir parte de la recaudación tributaria con los gobiernos locales mediante participaciones.

Esto implica que los incrementos de los ingresos o los recursos adicionales derivados de reformas tributarias no benefician plenamente el ajuste fiscal federal, por lo que el efecto crediticio dependerá de que se traduzcan en mejoras sostenidas del balance primario y de la trayectoria de la deuda.

El reporte advierte que, cuando el margen para elevar ingresos es limitado, los gobiernos pueden recurrir a recortes de inversión pública para reducir déficits, una estrategia que genera ahorros a corto plazo, pero puede debilitar el crecimiento económico a mediano plazo.

El documento, que no anuncia una acción de calificación crediticia, indica que mejorar la eficiencia del gasto puede contener presiones futuras sin debilitar los servicios públicos ni la inversión. EFE