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Los pinzones aprenden a cantar con el mismo patrón matemático que los bebés

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Redacción ciencia, 7 ago (EFE).- Primero fueron las ballenas jorobadas y ahora los pinzones: los científicos han descubierto que los cantos de estas aves también siguen los patrones ‘matemáticos’ que ayudan a los bebés a aprender el lenguaje de forma natural, según un estudio recogido este viernes en la revista Science Advances.

Los hallazgos demuestran que ballenas y pinzones comparten con los humanos algunos de los componentes más fundamentales del lenguaje, lo que indica, según los investigadores de las universidades de Edimburgo y Teikyo en Japón, que la evolución puede dar con la misma solución siempre que sea necesario aprender y transmitir una comunicación compleja de generación en generación.

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En todos los idiomas humanos, las palabras son secuencias estadísticamente coherentes. La distribución de frecuencias de las palabras sigue una ley de potencias, según la cual unas pocas palabras se utilizan mucho y la mayoría se emplean poco.

Los fragmentos de sílabas que se utilizan con mayor frecuencia tienden a ser más cortos, mientras que los que se utilizan con menos frecuencia tienden a ser más largos.

Este proceso estadístico facilita el aprendizaje del lenguaje, ya que ayuda a los bebés a identificar fragmentos recurrentes del habla dentro del flujo continuo de sonidos que escuchan cada día.

El canto de las ballenas presenta también estas dos propiedades estadísticas, según comprobaron los autores de este trabajo en una investigación previa con ballenas jorobadas. Ahora, sus experimentos con seis machos de pinzón de Bengala han evidenciado que también las comparten.

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Observaron que los cantos de los pinzones contienen secuencias de notas estadísticamente coherentes (como las palabras) y que estas secuencias siguen los mismos patrones que el lenguaje humano, en el que algunas palabras se usan con más frecuencia y la mayoría con menos. Es lo que se conoce como distribución zipfiana.

Los investigadores recopilaron datos desde los primeros intentos de canto de estas aves hasta las distintas etapas de su desarrollo adulto posterior, comprobando que desde crías siguen una secuencia estadística, lo que indica que la aprenden de forma natural.

“Las crías de estas aves cantoras escuchan los sonidos que las rodean para aprender inconscientemente los patrones estadísticos de los sonidos y organizar sus cantos, de forma similar a como los bebés averiguan dónde termina una palabra y dónde empieza la siguiente”, apunta uno de los autores, Kazuo Okanoya, investigador de la Universidad de Teikyo.

Aunque los científicos ya sabían que las aves cantoras aprenden sus cantos escuchando a las aves adultas, de forma muy similar a los niños, este trabajo va un paso más allá al demostrar que los propios cantos se organizan según los mismos principios estadísticos que ayudan a los bebés a aprender el lenguaje hablado.

“Nos habíamos acostumbrado a la idea de que el lenguaje humano es único en el mundo natural. Pero, al aplicar los conocimientos sobre cómo aprenden el lenguaje los bebés, hemos podido examinar más de cerca el canto de los pájaros y hemos descubierto una sorprendente similitud entre estas especies separadas por más de 300 millones de años de evolución”, explica uno de los autores, Simon Kirby, especialista en lenguaje de la Universidad de Edimburgo.

“Tanto los seres humanos como las aves cantoras transmiten su comunicación a través de la cultura, y esto es lo que crea los patrones que comparten el lenguaje y el canto de los pájaros”, añade.

Esto indica que algunos de los componentes fundamentales que hacen que el lenguaje sea aprendible pueden surgir en cualquier contexto en el que la comunicación se aprenda y se transmita de una generación a otra, incluso en los cantos de las aves pequeñas, concluyen los autores.