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Un estudio liderado por la Universitat identifica el Golfo de València como "refugio climático" en el Paleolítico

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Un estudio liderado por la Universitat de València (UV) ha identificado una "excepcional" secuencia de ocupaciones humanas datadas entre aproximadamente 35.000 y 19.000 años antes del presente en el yacimiento de la Cova d'Hort de Cortés-Volcà del Faro en Cullera (Golfo de València). Los restos arqueológicos analizados ratifican esta zona como refugio climático durante las glaciaciones del Pleistoceno, en el Paleolítico.

Las llanuras costeras y valles prelitorales situados entre el Golfo de València y el Cap de la Nau fueron una de las áreas de mayor biodiversidad de toda la región mediterránea ibérica, hipótesis que explicaría la importante densidad de yacimientos paleolíticos que se registra en toda esta área.

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Este es uno de los resultados principales de la revisión de una "importante" muestra de materiales obtenidos en excavaciones anteriores, que han aportado "información relevante para identificar las fases y actividades humanas desarrolladas en el yacimiento durante el periodo conocido como la edad de hielo". Así, hace 20.000 años, el Golfo de València actuó como un refugio climático en las fases más frías y áridas, en el que se concentró la población, explica la universidad valenciana en un comunicado.

Por primera vez, se han obtenido datos correspondientes a la totalidad del depósito del yacimiento mediante el estudio de restos vegetales (carbones), restos animales (mamíferos, aves, peces y moluscos terrestres y marinos), dataciones por radiocarbono y los sistemas de producción lítica y ósea.

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El análisis, publicado en la revista científica 'Quaternary Science Reviews', ha comparado los cambios en las técnicas de producción sobre piedra y hueso, como el utillaje y los adornos, así como en las estrategias de subsistencia y movilidad, con las observadas en otras regiones. También ha facilitado reconocer contactos a larga distancia entre los grupos humanos que habitaron estos entornos costeros y regiones más septentrionales del suroeste de Europa.

Así, la investigación ha llegado a conclusiones sobre cómo los humanos afrontaron el cambio climático en el Paleolítico. ¿Y podemos aplicar ahora lo que hicieron las poblaciones de hace 20.000 años? J. Emili Aura Tortosa, catedrático del Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la Universitat de València e investigador principal, contesta: "Estos resultados constituyen una aportación respecto a cómo podemos afrontarlo nosotros ante el rápido impacto climático que afecta a nuestras sociedades, aunque los parámetros son completamente diferentes".

En este sentido, explica: "Las fluctuaciones climáticas de la prehistoria son de escala geológica y fueron superadas con una capacidad de adaptación y flexibilidad evidentes. Los cambios actuales son de escala medible en términos generacionales y la incapacidad de aplicar medidas a sus efectos es su característica. No se comparte un objetivo de equidad, de supervivencia biológica y social de nuestra especie. Su gestión es la clave".

RECONSTRUCCIÓN DE LA PALEOGEOGRAFÍA DEL GOLFO

Por otro lado, el estudio aporta información de los efectos del ascenso desigual del nivel del mar sobre la paleogeografía del margen continental y el incremento de las condiciones de aridez del último máximo glacial -el periodo más frío de la edad de hielo.

La reconstrucción paleogeográfica del entorno del yacimiento permite reconocer cambios sustanciales. Hoy en día, la distancia a la línea de costa es tan solo de 0,5 kilómetros del yacimiento, pero durante el último máximo glacial (23.000-21.000 años antes del presente) llegó a alcanzar los 25 kilómetros.

Por último, sobresale la particularidad de este yacimiento valenciano, revelada a partir de la revisión de las piezas arqueológicas halladas a lo largo de distintas excavaciones. Así lo indica Emili Aura:

"La excepcionalidad de la Cova d'Hort de Cortés-Volcà del Faro es que la mayor densidad de restos se concentra al final del último máximo glacial (21.000 - 19.000 años antes del presente), un episodio que no se ha conservado al sur de los Pirineos". Esto es clave para la obtención de evidencias sobre secuencias de ocupaciones humanas tan prolongadas.

La investigación ha sido liderada por la Universitat de València en colaboración con el Museu de Prehistòria de València. La financiación procede en su mayor parte de la convocatoria Prometeo de la Generalitat Valenciana, dedicada a grupos de excelencia. En los trabajos también han participado investigadores e investigadoras del Instituto Geológico-Minero de España-CSIC, la Universidad Nacional de Educación a Distancia-Madrid, la Universidad de la Laguna, Oxford University y la University of New England.