El equipo de asistentes de Maradona queda bajo la lupa en el juicio por su muerte

Guardar
Google icon

Florencia Pessarini

Buenos Aires, 20 jul (EFE).- La declaración este lunes de la contadora de Diego Armando Maradona, Andrea Trimarchi, marcó el final de los testimonios del equipo que llevaba los asuntos legales, administrativos y comerciales del astro, cuyo papel ha quedado bajo la lupa en el juicio tras conocerse que tuvieron injerencia en el tratamiento médico del exfutbolista.

PUBLICIDAD

Trimarchi integraba el grupo liderado por el abogado y apoderado de Maradona, Matías Morla, junto a la asistente Vanesa Morla y el secretario personal del ídolo, Maximiliano Pomargo.

Sus declaraciones de este lunes aportaron detalles sobre el funcionamiento de este equipo, al que las hijas de Maradona han acusado de llevar a cabo "un plan criminal" en complicidad con los médicos para acabar con la vida de su padre por motivos económicos.

PUBLICIDAD

Aunque ninguno de ellos está imputado en este proceso, una serie de mensajes y grabaciones de audio exhibidos durante las últimas audiencias pusieron en el foco la influencia que ejercían sobre los médicos del exfutbolista.

Una de las cuestiones centrales del juicio ha sido la decisión de que Maradona se recuperara en una vivienda -y no en una clínica- tras una intervención por un hematoma subdural en la cabeza.

Según la acusación, aquel tratamiento domiciliario, que se extendió durante sus últimas dos semanas de vida y se desarrolló sin el equipamiento médico necesario, resultó determinante en la muerte del astro, que se produjo en aquella vivienda el 25 de noviembre de 2020.

Mientras que los médicos acusados sostienen que esa decisión fue tomada pensando en el bienestar del paciente, el pasado jueves, durante la declaración de Pomargo, se exhibieron conversaciones entre él y el neurocirujano Leopoldo Luque, médico de cabecera de Maradona y principal acusado de este juicio, que mostraban una motivación diferente.

En esos mensajes, Pomargo insistía con vehemencia sobre la idea de una "internación domiciliaria" y solicitaba de manera explícita a Luque que evitara que Gianinna Maradona, una de las hijas del exfutbolista, se llevara a su padre a vivir con ella.

"Es un favor personal, porque de eso depende el trabajo de todos", escribió.

En otro tramo de la conversación, aseguraba que si lograban ese objetivo habría "plata para todos" y prometía a Luque qué el también saldría beneficiado económicamente.

Poco después, una vez que médicos y familiares de Maradona acordaron un tratamiento domiciliario, Luque le escribió: "Tenemos lo más importante, que es que las hijas ya quieren hacer lo que vos le comiste la cabeza (convenciste) que tienen que hacer".

Ante la lectura de esos mensajes, el presidente del tribunal, Alberto Gaig, le recordó a Pomargo que no estaba obligado a responder preguntas que pudieran incriminarlo en un eventual proceso penal y, tras un prolongado silencio, el secretario personal decidió abstenerse de declarar sobre ese punto.

Las últimas audiencias también dejaron al descubierto el contraste entre la imagen pública de Maradona que el equipo buscaba proyectar durante sus últimos meses y la información que manejaban en privado sobre su estado de salud.

Durante la declaración de Matías Morla fue reproducido un audio de junio de 2020 en el que el abogado le pedía a Maradona que grabara un video para demostrar que se encontraba bien.

"Yo estoy explicándole a los patrocinadores que estás bien", decía Morla.

Sin embargo, los numerosos mensajes intercambiados entre Luque y los asistentes de Maradona desde abril de ese año hasta poco antes de su muerte muestran que conocían el grave deterioro de la salud del astro, aunque desmentían públicamente las alertas de las hijas del ídolo sobre su estado.

En abril de 2020, Luque escribió a la asistente de Maradona que el paciente permanecía "todo el día en pedo (borracho) y empastillado" y ese mismo mes agregó, tras visitarlo: "No sabía dónde estaba parado, era como hablarle a un ente".

Otros mensajes del equipo del astro dan cuenta de estudios médicos que "dieron mal" y se mofan de un médico que advertía sobre una posible enfermedad hepática y cuestionaba que no se hubieran ordenado los estudios necesarios para confirmarla.

También trascendió un mensaje enviado por Luque a fines de junio de ese año en el que advertía: "El tipo en cualquier momento la puede quedar (morirse)", y señalaba la necesidad de tener "los papeles ordenados".

Tiempo después, a finales de octubre, entre Luque y Pomargo acordaron "levantar" a Maradona con sueros antes de su cumpleaños 60, cuando debía participar de un acto público para cumplir un compromiso comercial, durante el cual finalmente quedó expuesto su frágil estado de salud.

Ese mismo mes, Luque le aseguró a Pomargo que Maradona era "una bomba de tiempo" y el secretario personal coincidió: "Está peor que nunca, en caída libre".

Sin embargo, durante aquel tratamiento domiciliario, los asistentes del astro indicaron a los enfermeros que lo atendieron que se mantuvieran lejos de su habitación, según declararon los propios enfermeros.

En el juicio por la muerte de Maradona están imputados siete médicos que lo trataron previo a su muerte: Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, la coordinadora de cuidados domiciliarios de Swiss Medical Nancy Forlini, el médico clínico Pedro Di Spagna, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni, el enfermero Ricardo Almirón y el psicólogo Carlos Díaz, todos acusados del delito de homicidio simple con dolo eventual. EFE