
El Parlamento de Japón ha aprobado este viernes una ley para relajar las normas de sucesión imperial con respecto al matrimonio y la adopción, si bien mantiene el tradicional sistema de heredar el trono en el país solo por la línea paterna.
La iniciativa --impulsada por la primera ministra Sanae Takaichi, la primera mujer en gobernar el país-- no contempla cambios en la actual disposición de la sucesión al trono imperial por línea paterna, por lo que seguirá sin haber emperatrices o sucesoras por línea materna en Japón.
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No obstante, las mujeres de la familia imperial, como la princesa Aiko, ya no tendrán que renunciar a su estatus si deciden contraer matrimonio. La nueva legislación permite a estas mujeres figurar en el registro de residentes, al igual que la mayoría de ciudadanos japoneses, según ha recogido la cadena de radiodifusión pública, NHK.
Con respecto a sus cónyuges o hijos, no podrán integrarse en la familia imperial y seguirán siendo ciudadanos comunes. Asimismo, la norma permite la adopción de descendientes varones pertenecientes a la línea paterna de antiguas ramas de la familia imperial.
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La sucesión imperial ha sido motivo de debate en Japón debido a que solo hay tres herederos varones del emperador Naruhito, quien actualmente tiene 66 años. La ley entró en vigor en 1947 durante la ocupación estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial.