Río de Janeiro, 29 jun (EFE).- El gol de Gabriel Martinelli en los últimos minutos que le permitió a Brasil vencer de remontada por 2-1 a Japón y avanzar a los octavos de final del Mundial 2026 salvó de un balde de agua fría la fiesta preparada por los brasileños en un día casi festivo, en el que el país paró para ver a la Canarinha.
Los gritos con el gol salvador resonaron en todo el país y fueron casi eufóricos en los locales de concentración de los hinchas y en los bares que abrieron excepcionalmente desde el medio día de este lunes.
Las bocinas y las cornetas festejaron por varios minutos en reacción a una sufrida victoria tras un partido que Brasil comenzó perdiendo con el gol de Sano en el minuto 28 del primer tiempo, que parecía complicarse y que amenazaba con una histórica eliminación prematura del país que ha sido cinco veces campeón del mundo.
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El gol de empate de Casemiro en el segundo tiempo calmó un poco los ánimos, pero fueron muchos los hinchas que se comieron las uñas, que no ocultaron el nerviosismo o el malhumor, y que sufrieron hasta el final del partido.
"Fue sufrido. No fue fácil, pero lo conseguimos. Japón nos sofocó. Me llegué a preocupar y temí que tendríamos que ir a los penaltis, pero gracias a Dios avanzamos", afirmó a EFE Paula Diniz Lima, una brasileña que asistió al partido en una concentración de aficionados en São Paulo en donde un buen número eran japoneses.
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"Creo que tienen que respetarnos. Somos penta (cinco veces campeones) y comienza el Mundial y estamos preocupados con el desempeño de la selección, pero la camisa pesa demasiado. Y esa remontada final, casi en la última jugada del partido, fue espectacular, espectacular", afirmó a EFE Aldemar Junior, de 40 años y que asistió al partido en Brasilia.
El togolés Mustafá Nhandi, de 38 años y residente en Brasilia, afirmó que vibró al ver cómo los hinchas brasileños sufrieron y estuvieron junto a su equipo. "Para Brasil, que sueña con eso (el título), es mucha alegría ver tantas miles de personas haciendo fuerza por su selección. Estoy feliz de compartir este momento", dijo.
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Y es que pocos esperaban que Japón, que solo ha ganado uno de los 15 partidos que ha disputado contra Brasil, ofreciera tanta resistencia y generara un susto en un día en que todos estaban preparados para la fiesta.
Como la mayoría de los gobiernos regionales y municipales, así numerosas empresas, ofrecieron el día libre a sus empleados para que pudieran asistir el partido, las ciudades del mayor país de Latinoamérica estaban vacías desde las primeras horas.
El tránsito por la Avenida Paulista, la vía más emblemática de São Paulo y en el centro financiero de la ciudad, parecía el típico de un domingo. Lo mismo se registró en la importante calle W3 de Brasilia, totalmente desértica durante el partido.
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Eso no impidió que miles de aficionados se concentraran en los locales adaptados para la fiesta con gigantescas pantallas de televisión, como en el céntrico Vale do Anhangabaú en São Paulo, en las arenas de la playa de Copacabana en Río de Janeiro o en la Fan Fest montada frente al centro comercial Conic de Brasilia.
En el barrio de Liberdade de São Paulo, mayor reducto de la comunidad japonesa fuera de Japón, los sentimientos eran divididos y no fue raro ver a nipobrasileños usando las camisas de las dos selecciones.
"Yo le estaba haciendo fuerza a Japón al comienzo, por mi ascendencia, pero ahora voy por Brasil, con certeza. Felicitaciones a ambos, tanto a Japón como a Brasil", dijo a EFE Yushi Tokimatsu, de 67 años, que mostró que debajo de su camisa de la selección brasileña vestía una de la selección japonesa.
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Milton Obara, de 58 años y que vio el partido vestido con una camiseta de Japón mientras atendía a sus clientes en un bar en Liberdade, admitió que su corazón quedó dividido porque es hijo de japoneses y vivió 4 años en Japón.
"Ahora no tengo cómo renunciar a mi ciudadanía brasileña. Soy brasileño gracias a Dios. Entonces a partir de ahora toca con Brasil", dijo.
"Claro que como descendiente de japoneses estaba dividido, pero, evidentemente, por haber nacido aquí, soy de Brasil. Para mí cualquiera que ganara estaría todo bien. Yo había dicho que hoy saldría vencedor de cualquier forma", coincidió Yushi Tokimatsu, de 67 y que también vestía la camisa de las dos selecciones. EFE
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(foto) (vídeo)
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