La ayuda pública al desarrollo caerá un 6,9 % en 2026 hasta su nivel más bajo desde 2014

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París, 22 jun (EFE).- La ayuda pública al desarrollo (APD), que sufrió una caída récord del 23,3 % en 2025, volverá a retroceder por tercer año consecutivo en 2026, en este caso un 6,9 %, para situarse en su nivel más bajo desde 2014, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

En un estudio de proyecciones publicado este lunes, la OCDE señala que algunos de los países que figuran entre los principales donantes de APD, de los que no cita los nombres, tienen ya aprobados planes de recortes al menos hasta 2028.

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Lo que sí se sabe es que en 2025 Estados Unidos, Alemania, Francia, Japón y Reino Unido representaron un 93 % de la disminución global de fondos, y EE.UU. por sí solo aglutinó un 70 %.

Si se confirman las proyecciones para 2026, el descenso de los últimos tres años será el más importante desde el que hubo entre 1992 y 1995 con el fin de la Guerra Fría.

Las razones esta vez son, según la OCDE, el ajuste fiscal en muchos de esos países donantes, que tienen una situación presupuestaria complicada con elevados déficits, el aumento de las tensiones geopolíticas, las presiones para dedicar más dinero a la defensa y a la seguridad, y el alineamiento del gasto público con las demandas internas en cada país.

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Los más afectados por este recorte de dinero para el desarrollo son los países más pobres y el ejemplo que mejor lo ilustra es el de los subsaharianos, que tuvieron que afrontar un bajón del 26,3 % en 2025 y habrán de asumir otro del 11,6 % en 2026.

En el trienio 2024-2026, la mayor rebaja en términos relativos será la ayuda pública al desarrollo para Europa, con una reducción del 40,3 % que se explica en mayor medida por el desplome del 88,7 % de los fondos para Ucrania tras el pico de dinero que recibió en 2022 con el inicio de la invasión rusa.

En términos globales, por sectores serán los programas sanitarios los que se llevarán la peor parte, con recortes de entre el 29 % y el 46 %.

Dentro de la sanidad, se verán particularmente perjudicados los programas dedicados a la salud reproductiva (-54,1 %), al control de las enfermedades transmisibles como la malaria (-59,6 %) o la tuberculosis (-57,2 %).

A ese respecto, la OCDE recuerda que en los países de bajos ingresos la APD representa alrededor del 80 % de la financiación para prepararse y dar respuesta a riesgos de pandemias, que son allí más importantes.

Otros sectores que van a sufrir serios varapalos en el trienio en cuestión son la ayuda humanitaria (-40,3 %) o el apoyo a financiar gobiernos o la sociedad civil (-39,8 %).

Los autores de estas proyecciones no entran en el comportamiento muy diferenciado entre los 34 países del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE. En 2025, el descenso de la APD fue bastante generalizado, en 26 de esos miembros.

Junto a EE.UU., que tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca está aplicando recortes radicales, también llevaron a cabo en 2025 caídas significativas otros de los grandes como Alemania (-17,4 %), Francia (-10,9 %), Reino Unido (-10,8 %) y Japón (-5,6 %).

España fue uno de los ocho territorios que se desmarcaron de la tendencia general, con un incremento del 10,7 % de su APD, sobre todo por alzas en la ayuda bilateral y humanitaria.

Los autores del estudio piden a los países donantes que dediquen las "escasas subvenciones" que han programado a los países más pobres y que hagan que los recursos se utilicen de la forma más eficaz posible para el desarrollo. EFE