Ciudad de Panamá, 18 jun (EFE).- La fuga histórica de 195 presos de una cárcel en Panamá demuestra que el sistema carcelario "colapsó" y que "es hora de utilizar modelos duros que están dando resultados en otras partes", los que serán anunciados el próximo 1 de julio, afirmó este jueves el presidente panameño, José Raúl Mulino.
La fuga masiva se registró el pasado 1 de junio en la cárcel La Joyita, situada en los alrededores de la capital panameña, en medio de una situación confusa que dejó tres reos muertos, además de nueve heridos, tres de ellos custodios.
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Las autoridades ha recapturado a 178 de los evadidos y aún buscan a 17 que no son presos de alto perfil o jefes de bandas criminales, dijo Mulino, que destacó que hay en curso "investigaciones internas profundas, funcionarios que han sido apartados del cargo y una denuncia penal" ante el Ministerio Público (MP, Fiscalía).
"Lo sucedido en esa fuga me indigna y avergüenza, lo digo con toda franqueza (...) es hora de utilizar modelos duros que están dando resultados en otras partes, con nuevas estructuras y políticas públicas que anunciaré el día 1 de julio", fecha de la tradicional rendición de cuentas anual ante el Parlamento, dijo Mulino durante su conferencia de prensa semanal.
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El jefe de Estado y exministro de Seguridad Pública adelantó que se impulsarán "los cambios necesarios, primero con los funcionarios que incumplieron su deber, y después con una cultura carcelaria adaptada a las necesidades actuales de mantener el orden, la disciplina y el aislamiento".
"Estoy a favor de los derechos humanos, pero siempre empezando por los derechos humanos de las víctimas (...) El Estado paga la luz de las cárceles. Son casi 2 millones de dólares por año (...) el buen panameño suda por pagar su cuenta de luz, cada vez más cara por cierto, y los presos, que la tienen gratis, la usan para joder a quienes les pagan su comida y su luz", argumentó.
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El mandatario agregó que "está demostrado que los maleantes de alto perfil se aprovechan de esta idea resocializadora del siglo pasado".
Las autoridades sostienen que los reos de alto perfil, generalmente jefes de pandillas vinculadas la narcotráfico, ordenan desde las cárceles extorsiones y asesinatos, y les atribuyen la ola criminal de los últimos meses en el país evidenciada en el alza de un 7 % de los homicidios entre enero y mayo, según las estadísticas del Ministerio Público.
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En Panamá hay alrededor de una docena de cárceles que albergan una población de más de 24.000 reclusos "con una sobresaturación de 35 %", según dijo el pasado 2 de junio la ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo. EFE
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